jueves, 24 de mayo de 2007

El despertar del animal


foto desde mi MAC, one night, one shot

"...Suave como el peligro atravesaste un día
con tu mano imposible la frágil medianoche..."
Leopoldo María Panero

La carne se evapora de los labios, la palabra desapuntala el cuerpo. El lenguaje se ha quedado como una flecha immóbil en el aire: Tendrás que soplar la llegada de otro reino. Al Ramadán del corazón le precede un animal que se desangra. Una vieja canta al alma. El animal que se desangra en tu alma. Ahí está enhiesto en el centro del comedor: El animal que no existe. La noche repara, gran almacén de juguetes medio rotos. Sólo tienes lo que te falta: El animal que se muere en tu boca y que ya no grita, la ciudad que se duerme en tus hojas, la violencia con la que crecen las cosas para quitarse viejas capas. La falta de resistencia es lo que prueba tu resistencia, tu falta de aceptación de un estado concreto de las cosas. Ahí se muestra tu ser capaz: el retorno del animal, aquel que, como decía el viejo Deleuze, es el único que sabe que va a morir y que busca un rincón para hacerlo, el único que grita, el único que busca su territorio en ninguna parte. En este territorio de y para el alma cabe todo y, aún así, la flecha se mantiene suspendida, y las palabras no responden a lo profundo de la lucha. Sigue la mano palpando las tinieblas de antaño, y balbuceas para que la flecha llegue hasta los soldados de la guardia del corazón. Aún así, siguen los emperadores llorando por sus guerras antiguas y responden con más guerras, siguen los hombres llorando por sus tierras perdidas, sigue el capital cortando cabezas, los enamorados fugándose en falsas estrellas. Y el balbuceo que rodea a esa estúpida flecha quieta. Al final del párrafo, asoma otra vez, como un milagro, el tímido animal. Ahora querrás empezar otra vez a nombrar las cosas por su nombre, mientras escurres la última gota del café parido con dolor de manos sudorosas y lejanas, mientras los camiones en las tiendas trafican sus entrañas, mientras en los pequeños comercios consumen la mitad del tiempo calculando su supervivencia. Piensas que es menos probable que mañana no salga el periódico que el hecho de que no salga el sol. Esto son palabras del animal, el "animal que llora en el alma" (Gamoneda) de cada uno... , el que no se deja en paz ni deja nada en la paz que no existe.