viernes, 24 de agosto de 2007

El animal que no existe (13ª parte “Apuntes de Viaje”)


Aquí los animales se esconden. De hecho, los únicos animales son los turistas. Cuatro golondrinas paran por el aire, pero ninguna ave más se atreve a dar círculos por este desierto urbanizado. También ellas pronto marcharán, por culpa del cambio climático sus ciclos se escaparán al de las estaciones. En vano sus círculos, pues, también serán. El animal es lo que falta, el animal también en la persona humana. El instinto se rebaja al programa de actividades del hotel. Ni tan sólo se huele el sexo, la carne está dormitando y sólo profiere grito y movimiento para su constante ingesta de líquido y manjar.