viernes, 24 de agosto de 2007

El recorrido (6ª parte “Apuntes de Viaje”)


Después que el sol se haya derretido por entre las nubes, las interminables hileras de olivos no son, sino, pequeñas motas sombreadas clavadas como estacas movedizas en el corazón de la tierra. En la pobreza y aridez del paisaje se descubre una tierra con corazón. Curiosa y excitante paradoja.

“Aquí, en éste pobre, miserable, apartado terreno de lo real, en el que ahora mismo te encuentras, ni aquí, ni en ninguna otra parte, has de hallar tu ideal (…) Lo Ideal está en ti, tu condición no es más que la materia… ¡Produce!¡Produce!” (Carlyle, Sartor Resartus).

Producir y esperar a la vez. Quizás no me haya cortado a la medida de mi tiempo. El alma tendrá que cortarse y vestirse a la medida del mundo para que aprenda a amarlo. Hacerlo cogiéndose a uno mismo como medida es vestirse sobre la base de un vacío ridículo. Si el modelo acaba siendo interior, lo que activa el modelo viene de fuera, de lo matérico del alma, del alma de la naturaleza. Intento encontrar una manera justa y a la vez personal de decir las cosas, pero el mundo está tallado a partir de ideas fijas, o el hecho de que la voz que anuncia que dentro de poco llegaré a mi destino es la misma que la de los trenes en Barcelona casi lo prueba.