viernes, 24 de agosto de 2007

En la Isla un espejo sin espejismo (10ª parte “Apuntes de Viaje”)



La gente llega cansada de sus vidas anuales para desocuparlas desocupándose. Para vaciar sus tensiones se llenan de algo semejante a una fórmula sintética que funciona pero no repara. Su esencia es artificial y todos la acogen con los brazos expectantes. Esta clase de turismo veraniego imperante, ¿servirá para algo más que para alimentar la economía de base de los pueblos y ciudades? Si nuestras culturas ya están inmersas sin marcha atrás en esta forma de consumo cultural, ¿qué nos depara?¿saciarán nunca estas fórmulas simplificadoras el alma?¿O se exiliará definitivamente en la más lejana morada para ya nunca más regresar? Inmigrantes donde quiera que vayamos, extranjeros incluso en nuestra casa, so pretexto de que uno es el amo donde quiera que va: figurilla, sonrientemente callada, de catálogo. Esquizoforma del XXI con todo lo que heredamos del siglo pasado: Lo que a uno le dicen que es o puede ser y lo que, finalmente, en nuestra esencia, resultamos. Nadie vive como quiere o siente, sino como preconfiguradamente bebe de ese nuestro entorno psicóticamente publicista que nos rodea. Y lo peor es que no nos damos cuenta: ¿quién sabe si yo, con mis quejas, no estoy respondiendo a otro estereotipo que viene vendiéndose desde hace tiempo en el mercado del “modus vivendi” que toca y no me doy cuenta?¿Quizás esta pregunta forme ya parte del guión? Un perfil que compraría libros en sus librerías habituales, discos de ocasión, que iría al teatro una vez al trimestre y al cine una a la semana. Un tipo que se gasta unos 80 euros de cultura mensuales. Que se gasta 500 quilos de proteínas con sus lamentos y sigue con lupa medio ciega la evolución de las instituciones culturales mientras juega a ser Santa Teresa de Ávila en sus noches tristes y solitarias. Quizás de verdad ésta sea yo. Aún así está el mar, el blanco de las paredes y un silencio que casi llega de otro continente por esas interminables corrientes submarinas y aéreas.