viernes, 24 de agosto de 2007

Expectativas (5ª parte “Apuntes de Viaje”)


Me he decidido tomar notas como una clara operación de memoria y sentido, constatación y búsqueda a la vez. Me he entredicho que éste sería un viaje para meditar sobre el amor, pues es lo que conlleva ir a la búsqueda de la hermana y dejar los seres queridos por un momento en la distancia. Aunque eso nunca se sabe. También me he dicho que éste era un tiempo para meditar sobre lo que quiero hacer y enfocar corazón y escritura a partes iguales. Pero esto también está por ver. Suena a demasiado grande para un ojo tan pequeño. Hay cosas que se saben, como que tengo la frente ancha, mi alma en proceso de ebullición y mi voluntad expectante. Y aunque sea marinera con buenos conocimientos de su propio barco, de las mareas que la rodean, del ojeale y las tempestades que van llegando, la angustia no cesa. Porque lo que se sabe siempre apunta a lo que no se sabe, que es casi todo. Gracias al humor esta afilada angustia se rebaja a un cosquilleo inquietante que compartimiento en el estante de mi propia exigencia, lo que equivale a ponerlo en la misma ecuación que la de la insatisfacción. Y así navega el barco, contra viento y marea.

Me he… ido pertrechando con hilachas de ovejas muertas, con la corteza de los árboles, con las entrañas de los gusanos… Y por ahí camino bajo esa pantallas de harapos, despojos y andrajos… Día tras día me veo en la obligación de pertrecharme de nuevo; trozos gastados, desgarrados, deteriorados son a diario lo que es preciso desechar y arrojar al pozo de las cenizas… hasta que paulatinamente, yo, el hacedor del polvo, el inocultable triturador de andrajos, consigo nuevos materiales que triturar” (Carlyle, Sartor Resartus)