viernes, 24 de agosto de 2007

Sol y letras (11ª parte “Apuntes de Viaje”)



(A veces, antes de escribir, también me parece estar en la situación del cactus que tiene que remontar 14 pisos para llegar al sol)

Sólo hablo con mi hermana y en los ratos en que nos encontramos, pocos, a veces cuando nos vemos también lo hacemos poco, a veces sólo para discutirnos. La gente me mira, porque no es normal encontrar una chica joven vagando sola, leyendo, escribiendo, nadando, tomando su negro café y el sol casi imperceptible ante tanta piel blanca. Aún así, mi “reino” sigue estando en éste mundo. Pero no aquí. Lo único bueno es que obliga a enfrentarme al sol, al que soy medio alérgica, y a la escritura, a la que me he vuelto hiper-reactiva y con la que, por eso mismo, nos hemos ido abandonando. También a la soledad, al sentirme extraño a todo, lo cual me hace recapacitar sobre el valor de las existencias de aquellos que quiero. Aquí se muestra el porque éste incomprensible viaje puede llegar a poner sus luces sobre el ocaso del amor. Aunque parece que sólo se llega a una verdadera reflexión cuando se pone por escrito, en el pensamiento los juicios van y vienen como el aire, como el tiempo, dibujándose y desdibujándose con diferente impresión e intensidad según el momento y el sujeto que es puesto en cuestión. Y allí nadie accede, a nadie sirve.