domingo, 17 de junio de 2007

Waiting for my rain


Foto desde el amigo MAC, en el tren hacia casa

Ja fa uns quants mesos d'aquesta conversa imaginària:

"Te di una red con bastante luz para que me atraparas y me instauraras en una nueva vida. Aunque olvidé decirlo con la boca, en lugar de decirlo con un río en la boca lo callé riendo. Pero me soltaste, creyendo hacerme bien. Me soltaste en otra red: la que desemboca al “haz lo que quieras”, donde toda forma se difumina y donde sólo sobreviven lo que tienen dos o más caras (repuestos y recámaras). Cada vez que intento mirarme en el espejo (para comprender y decidir) adivino la carretera infinita de un mismo rostro, una misma tierra, pero el viaje es tan largo y tan lento que nunca llego ni al perfil, hasta el punto en que, a veces, dudo que detrás de estos rasgos haya de verdad un rostro, o un rostro de verdad. Así no puedo seguir el juego. De hecho descubro que no hay juego, cuando sé que me dormí hablando y ahora veo que me levanto vestida y sola. Pero hablar era importante. También irse era parte del imperio, el que hicimos con Nada, Calor y Tiempo. Empezar a decir “Imperio” y venirse a uno las ganas de acabar el “Impe” con “dimiento”. Sí, así fue, salí de la red del espacio libre y me metí solita en la de la queja (ya te habrás dado cuenta). Así me costumizo una casa propia a mi medida, a esta altura de “bajezas”. El viaje hacia lo profundo suele surgir en cualquier esquina. En casa uno solo quiere estar un poco más seguro. Oye, como a veces el corazón me torna un poco sorda, aunque me dijiste que te marchabas, ¿te espero? Ah, sí, ésta es la carretera secundaria que rodea la primera, la de la queja: La magnética carretera hacia mi vida imaginaria. ¡Ah! Me despisté y dejé una nota con un te quiero en el lugar donde no volverás. Soy un poco despistada. De golpe abro los ojos, me giro buscando algo (como el que sale de una pesadilla y busca ser carcomido por un pedazito de realidad), y me tranquiliza porque veo que tu cuerpo es el que se ha ido, pero que Tú aún estás. Ya ves cómo te recreo en mi hora siempre viva de la borrachera del recuerdo. Esta vez no te rías, que después lo hago yo, y así, con las risas, se van borrando los baches y disputas, dejando una página en blanco para empezar otra vez desde el ciego (de nacimiento) Amor. En verdad se te echa de menos, porque te echas de las manos, que no son red sino barcos. Las confundiste con anclas y con garfios. El cuerpo sigue siendo manantial a la vista por donde aflora la sed del Otro, donde se va proyectando la imagen móbil de la ausencia del Otro hasta el último negro. Se acabó la hora del patio. Hypnos calls. Aquí te espero."


Estúpid amor itinerant que sempre vol tornar a casa. El trenca-closques sempre ha estat més divertit que el lied, l'absurd sempre ha estat més tendre que el romanticisme, tots dos estan fets pels homes que parlen sols.