lunes, 23 de noviembre de 2009

AYER

Collage de imágenes de Madrid (a la espera de colgar el relato). Son fotografías que hice con el móvil. Algunas son de una instalación de Malpelo, las otras de la habitación del hostal.
CLICA encima de la imagen para verla.

Ayer, mientras tendía la ropa, la mitad de una aguja me salió disparada contra el ojo. Ridículo: me disparé sin querer con el arma más idiota. Ahora me cuesta mantenerlo abierto, encendido, la luz le hiere. La luz a veces hiere. Un ojo llora mientras el otro lo atiende; uno está completamente rojo, oscuro, como un viejo leproso que se esconde de sus fisuras, reacciona a los fotones, a las corrientes aéreas, se encoge en su inevitable existencia; el otro, Apolíneo, se hiergue para compensar el desfase ocular. Esto es demasiado ridículo, incluso para mí. Siempre me han interesado las muertes absurdas, hasta que uno es víctima de la idea de que podría ser uno mismo quién muriera así: una aguja salió disparada y le hundió el ojo. Lamentable. Ahora mismo soy quien llora y quien me consola. Muchas veces me he sentido como si fuera dos a la vez.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

ay teta! un petó a l'ull, q se't recuperi aviat pobret!!

Anónimo dijo...

.jj

hiperboreana Ingrid dijo...

moltes gràcies nino!!!!