miércoles, 25 de noviembre de 2009

DEAR WARREN

cruz Ellis
carrusel del tiempo en plano fijo
foto de Adriano en On the end of the road festival. So what?
Ellis, una mezcla de Philip Garrel y Robert de Niro, admira a su amante

Increible video que me pasó Jordi. Parece que los músicos estén siempre en el mismo compás, aguantando, marcando la caballería. Detrás de la guitarra. Detrás de las baterías. Detrás del teclado. Nick se desgañita, Warren se retuerce sobre su violín, el coro griego blanco-y-negro empuña sus cánticos en una letra lynchiana.

Algún día me convertiré en el violín de Sir Warren Ellis y la carne se hará madera como si se hiciera carne, y haré sonar todos los acordes y desacuerdos de mi vida en las manos del gran mendigo. Habrá un tiempo en el que esconderse bajo la barba de Warren Ellis, bajo sus harapos de príncipe retirado, bajo sus dedos punteantes. Si algún Dios fuera Luthier, me habría gustado que me hubiera entregado a las manos de Warren Ellis, aunque en el video de Fifteen Feet of Pure White Snow parezca un cowboy de una medianoche de las Vegas. Como decía Barthes, algunas fotos te hacen viajar, otras no. La espalda de Warren Ellis lo ha hecho. Y hay algo de diferente en el deseo de ser hombre al deseo de ser instrumento, aunque en ambos casos se trate de eso: VIBRAR.