viernes, 18 de enero de 2013

EN LA PECERA


En la publicación HUFFINGTON POST han colgado una noticia que, no sólo pone los pelos de punta, sino que atenta al sentido común: "José María Aznar ficha por Haití como asesor para fortalecer las instituciones". Y se añade: "El reforzamiento de las instituciones forma parte de la consolidación del Estado de Derecho, una de las primeras prioridades que se ha marcado el mandatario haitiano para el futuro inmediato". ¿Haiti?¿Aznar?¿Estado de Derecho? Después del catastrófico terremoto del 2010, que dejó el país en la miseria absoluta (un país que se ha hecho fuerte a base de convivir con ella), las "potencias occidentales" empezaron la natural dialéctica paternalista post-colonial con el país. ¿Cómo remendarlo? Poniendo a José María Aznar en el Consejo Consultivo Presidencial para el Desarrollo Económico y las Inversiones para que así sea. Políticas de lo inverosímil hecho real, la ideología política hecha papilla en un mundo en el que, como decía Antonio Baños (y tantos otros), los acontecimientos han perdido su eficacia causal, su reacción causa-efecto en una momificación de lo social anclado en el presente perpétuo y la amnesia e impotencia colectivas. Ellos (los políticos, las entidades financieras, las grandes empresas y sus mercados) nos hunden, y nosotros los ponemos en la barca para que den otro empujoncito más para oxigenarnos un rato antes de regresar, aún más hondo, en las aguas abisales de la opresión sin fin, como en la malísima película de La celda. ¿Quién romperá el cristal de este endimoniado acuario, de esta homini-factoría? Así no se puede, el chiste es el único placebo momentáneo, pensar que esto es un chiste, demasiado serio, demasiado real.