lunes, 18 de mayo de 2015

PROPHETIA: PARLEM D'EUROPA




Dijous 21 de maig, 19.30 h a la Fundació Miró, a la cafeteria, col·loqui sobre: PARLEM D'EUROPA: Correspondència: el diàleg amb els representants polítics

Amb:

Eugenio Ampudia, artista

Ingrid Guardiola, professora, productora audiovisual i gestora cultural

Ferran Tarradellas, director de la Representació de la Comissió Europea a Barcelona

NOU CAPÍTOL DEL SOY CÁMARA: "¿DÓNDE ESTÁN LAS MUJERES?" (cap.45) // Dissabte a les 01:30h a La2 de TVE

El programa "¿Dónde están las mujeres?" aborda la acuciante cuestión de la escasa presencia de las mujeres en posiciones de responsabilidad en la ciencia.


Soy cámara. El programa del CCCB (45) // Dónde están las mujeres. Trailer from CCCB on Vimeo.

A pesar de que las mujeres son mayoría en las aulas universitarias y se gradúan con las mejores calificaciones, tan sólo el 20% de las cátedras universitarias mejor financiadas están dirigidas por mujeres, una estadística que se repite en todas las instituciones relacionadas con la investigación científica de alto nivel. Este capítulo del “Soy Cámara” subraya y explica todo lo que perdemos con esta falta de presencia de mujeres en los cargos de responsabilidad dentro del ámbito científico; a la vez es un homenaje a todas las científicas que ampliaron los conocimientos que tenemos sobre el mundo y mejoraron la vida humana desde las ciencias naturales, la ciencia formal, las ciencias   experimentales y las ciencias de la salud. El programa cuenta con entrevistas a Inés Sánchez de Madariaga, profesora de la Universidad Politécnica de Madrid; Mara Dierssen, neurobióloga del Centro de Regulación Genómica (CRG); Isabelle Vernós, profesora de investigación ICREA del Centro de Regulación Genómica (CRG); Joan Guinovart, director del Instituto de Investigación Biomédica (IRB); Caterina Biscari, directora del Sincrotrón ALBA; y Núria Sebastian, profesora de la Universidad Pompeu Fabra.
Este programa se ha hecho a raíz de las sesiones “Mujeres y Ciencia, debates ICREA-CCCB” 2015. 
Realización: J. A. Soria
Guión: Cristina Sáez
Documentación, Producción: Ingrid Guardiola, Marta Sureda
Una vez emitido por televisión, el programa podrá verse online en la web del CCCB y en RTVE.
Duración: 26'

sábado, 16 de mayo de 2015

TOKIO 2015

Es como si nunca hubiera estado en Tokio, aunque haya pasado ocho días allí entre 9 millones de habitantes. He vivido en un barrio de oficinas y trabajadores, aunque decir “japonés” y “trabajador” es pura redundancia. Me he pasado los días viendo programas de la televisión pública de todo el mundo, he hablado en inglés, francés, castellano, catalán, pero no en japonés. He dicho y me han dicho las palabras-comodín en todos estos idiomas, como una forma primaria de entablar conversación con desconocidos en un marco-jaula (el de una Muestra-Conferencia) del cual no te puedes escapar. En la Muestra, excepto los japoneses, nadie hablaba japonés, de la misma forma que los japoneses tampoco hablaban otro idioma que no fuera el suyo, exceptuando algunos trabajadores de la NHK. En Japón uno está completamente “lost in translation”, como apuntaba bien la película. Por eso para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 han inventado unas gafas inteligentes creadas por el operador móvil NTT Docomo que serán capaces de traducir el japonés a cualquier idioma.



En Japón uno percibe que se puede vivir en un mundo globalizado y conservar los rasgos culturales propios, aunque no he visto nada del “Tokio” de Ozu y sus cuentos, quizás su valor yazca en su saber esconderse de los ojos de turistas como nosotros. Tokio es una ciudad de excesos y contrastes, uno apenas tiene acceso a lo tradicional y lo contemporáneo de su cultura, la distancia secular y geográfica con la vieja Europa es afilada como los cuchillos japoneses, ponen vallas, también cognitivas. Pero como en todo, es cuestión de meterse, de adentrarse, de ir más allá del registro ocular. Si en todo el mundo las iglesias son sitios de peregrinación instagramática del turista de calcetín y tarjeta de crédito, aquí los templos budistas son para los practicantes. Vimos desde fuera una ceremonia de una boda, había diez asistentes, todo ritualizado con prístina sobriedad. Ni se nos ocurrió meternos. Quizás también porque en Tokio hay pocos turistas, pero aún así no llamamos la atención (bueno, desde fuera), nadie nos miraba por encima de sus mascarillas blancas, como si mirarse a los ojos fuera signo de algún tipo de provocación o de falta de respeto. Bastante gente llevaba las mascarillas blanca, y una imagina que no es sólo por la polución, una entrevé su hipocondría, su paranoia postnuclear (Hiroshima-Nagasaky, Fukushima…), el temor a las armas biológicas, víricas, quizás el temor “mortal” a enfermar y perderse un día de trabajo. Los pocos turistas que vimos fueron en el immenso templo budista de Asakusa, el Kaminarimon, templo cerrado a las visitas, abierto a las plegarias.


Los baños de Tokio, todos, son impecables, además tienen una serie de mandos con varias opciones, son auténticas naves espaciales para una perfecta higiene “culinaria”. El transporte público es barato y en él ondean masas perfectamente alineadas, como las bandadas de pájaros que recorren quilómetros juntos sin chocarse. Hay un inframundo en las estaciones, sólo en la estación de Shinjuku, tres millones diarios de tokiotas transitan sus pasillos equipados con una gran variedad de servicios, entre ellos, unas máquinas para limpiarte las gafas. En las calles no se puede fumar, pero en cambio los restaurantes y los bares tienen zonas de fumadores y de no fumadores. Conducen por la derecha; todo tiene una lógica distinta a la nuestra. Distancias: claudicas, asumes, eres un extranjero en su casa, y lo sabes, y lo saben.

Por una parte los japoneses conservan rasgos de su tradición guerrera y militar, se nota en su forma de saludarse, agachando la cabeza, con un protocolo que indica cómo y cuánto te tienes que agachar en función de tu interlocutor; hay algo de respeto (sin tacto, ergo sin afecto), también de sumisión. Si rompes alguna de sus normas los sacas de sus casillas, se agobian y explotan salpicando entre furia y desorientación. La tradición guerrera y militar también se nota en el orden inmaculado de sus calles, de sus colas, de sus interminables colas para todo. El orden incluso lo practican los sin techo que hay en la ciudad: construyen sus casas callejeras con cartones y dentro tienen de todo, como una micro-casa, todo sumamente bien puesto. Fuera de la micro-casa tienen sus carros con las cosas que recogen, todo puntillísticamente bien amontonado. Su tradición también se nota en su silencio: es la ciudad más silenciosa a pesar de sus enormes dimensiones. Y se nota en su seguridad: la ciudad más segura del mundo, no gracias a ninguna fuerza de orden, sino a una especie de deber personal, de respeto interpersonal. A pesar de todo ello, hay algo de naivité en su comportamiento, una cierta infantilización del gesto. Y hay algo de siniestro en este silencio que, como un manto envenenado, lo cubre todo.



La sociedad japonesa es extremadamente competitiva en el terreno laboral. Los japoneses están organizados en micro-tareas muy específicas, crean muchos puestos de trabajo, pero para hacer cosas muy menudas y durante muchas horas. Cuesta mucho ascender en el terreno laboral, salirse de la función que te han dictado. Me cuenta una amiga que aquí funciona el “crimen y castigo” de forma normativa, es decir, que ser castigado y oprimido por poco forma parte rutinaria de tu trabajo. ¿Por qué no se los ve alienados en esa asfixiante cadena trófica? Lo sufren por dentro, como lo sufre el protagonista de “Sonata de Tokio” de Kiyoshi Kurosawa. Quizás todo ello se explica con el hecho que la primera causa de muerte de los japoneses es el suicidio y que éste ha aumentado muy significativamente entre los jóvenes de veinte años; lo contaba un programa japonés que se pasó en la muestra. La tercera causa de muerte es el cáncer de estómago, algo muy vinculado con el estrés y el alcohol. Para los tokiotas el trabajo, bajo estas duras condiciones, lo es todo,  de ahí que la parte “ociosa” de su vida sea también muy extrema. Para los hombres el alcohol es una escapatoria directa. Los jóvenes se agrupan en edificios monotemáticos donde juegan a los videojuegos, cantan al karaoke y otras distracciones; en las pantallas que decoran las grandes catedrales para el ocio abundan los anuncios de grupos de música de metal, con sus caras pintadas a lo Kiss, con sus melenas desbocadas, algo realmente complicado para un japonés: tener melena, desmelenarse. 


Los adultos pueden ir a los barrios rojos, como el que vimos en Kabukicho. La prostitución es frecuente en una sociedad que, como me dijo la amiga, no se casa por amor, sino por deber, porque no estar casado a cierta edad es juzgado como pernicioso. Es una sociedad de gente demasiado sola que necesita ir a bares de chicas disfrazadas de jóvenes escolares para que les hagan compañía, les rían las gracias y les den cariño, sin contacto. Hay algo de incestuoso en la obsesión de los japoneses con las niñas jóvenes escolares. Las mujeres juegan un papel secundario en la sociedad japonesa; si la mayoría de los japoneses son abnegados, ellas son la reabnegación. Chicas con trajes y tacones, pálidas bajo sus paraguas para no manchar su blanca piel en los barrios de más estatus, chicas vestidas con lacitos y uniforme escolar invitando en la calle a los chicos a entrar en los bares del cariño y la conversación en los barrios más populares. En este contexto de chicas en permanente auto-abandono para chicos secuestrados por su tristeza algo de ternura se filtrará, deseo imaginar. La soledad del corredor de fondo en las calles hipertransitadas de la ciudad es literal en Tokio. Puertas adentro, en los locales, en las casas, es donde la vida cobra otro matiz, otra realidad; puertas inaccesibles a nuestros ojos; como no haber estado en Tokio.


sábado, 25 de abril de 2015

CICLE FILMOTECA "SIDNEY LUMET" al Cinema Truffaut. Del 4 de maig al 8 de juny de 2015.


-NYTimes: ¿Cómo te gustaría que te recordaran?
-S.Lumet: “No me importa una mierda”
Publicat a “Sidney Lumet: el cineasta invisible”
Carlos Reviriego, El Cultural, 10/04/2011



En els cicles de la Filmoteca del Cinema Truffaut sovint se solen programar els treballs d’homes cineastes (només hem dedicat un cicle a dones cineastes en tots aquests anys) i de cineastes amb un estil molt contundent i molt reconegut, aplaudit per la crítica i el públic. Són els tòtems de la història del cinema, el panteó dels suposats déus. Hi ha, però, una altra història del cinema que cal reivindicar, la dels autors i autores que no han intentat fer de la seva obra geni i figura, sinó treballar, deixant-s’hi la pell, en un ofici que és, fonamentalment, de creació col·lectiva. “El buen estilo es el estilo invisible”, deia Sidney Lumet al seu llibre Making Movies (1995). Sidney Lumet és un d’ells, un d’aquests cineastes que no han esperat a que els hi arribés el manuscrit o la idea perfecta per fer una masterpiece, sinó que han tingut la necessitat d’anar treballant sense pausa, però, alhora, sembrant una manera de fer cinema molt pròpia.
Aquesta “falta d’estil” que sempre reclamava ell és compatible amb detalls cinematogràfics que el contradiuen, com el fet que va contractar l’operador de càmera Carlo di Palma per fer Una cita (1969) després de veure el que havia fet Di Palma amb El desierto rojo (1964) d’Antonioni. Malgrat no voler-se fer un vestit d’emperador amb les seves pel·lícules, en el cinema de Lumet hi ha unes constants que sempre retornen i al conjunt d’aquestes costants bé podríem dir-ne “estil”. Una d’elles és la presència de la ciutat de Nova York que, segons Lumet, és un personatge més dins les seves pel·lícules. Una altra constant són les adaptacions d’obres literàries que Lumet és capaç de traduir magistralment, traslladant aquesta naturalesa literària als propis diàlegs i a l’estructura dramàtica. Cal destacar les interpretacions dels actors i de les actrius, ja que Lumet venia de Broadway i havia dirigit diversos membres de l’Actor’s Studio. Molts els grans actors i actrius de Hollywood van passar per les seves mans. A més a més, els seus personatges, de gran complexitat psicològica, evolucionen a pas de gegant al llarg de les pel·lícules, Lumet construeix els seus arcs emocionals a partir de conflictes (interns i externs) i fa que pateixin transformacions quasi traumàtiques, i aquestes transformacions són claus pel que Lumet ens vol explicar. I què ens vol explicar?
Lumet és el Balzac i el Txékhov del cinema, és el radiògraf de la “condició humana” de la segona meitat del segle XX. Sense Lumet, un David Simon (The Corner, The Wire, Generation Kill…) no hagués existit. Treballa en els llocs on s’exerceix un poder i les clivelles que s’obren en tots aquests àmbits: la justícia, els cossos de seguretat, la guerra, el crim, els drets humans o els mitjans de comunicació. No aborda directament la figura dels polítics perquè entén que tots aquests llocs de poder són el resultat d’una manera de fer política i li interessa més inspeccionar els dilemes morals i existencials dels homes i dones de peu de carrer que de les elits. Lumet ens confronta, permanentment, amb dilemes ètics i, malgrat ser un gran pacifista i abogar per un cinema de denúncia, mai ho fa des de la propaganda, sinó mostrant com de baix pot caure l’ànima humana quan és seduïda pel poder o per la barbàrie. I ningú se’n deslliura: Tothom pot caure i sempre podem arribar més avall encara. En el cinema de Lumet no hi ha bons i dolens, no hi ha bàndols antagònics, el somni americà s’enfonsa a mans de la misèria social o de la fatalitat.  Només hi ha situacions conflictives que demanen als personatges d’actuar, de prendre un risc, un compromís. Lumet investiga, minuciosament, amb una elegància, sobrietat i precisió estètica, la direcció d’aquestes decisions i les seves (de vegades fatals) conseqüències.
El tret de sortida de la seva carrera va ser l’aplaudida 12 Angry Men (1957), on es centrava en un jurat popular. El tema de la justícia i, en concret, dels judicis, també el treballarà a Veredicto Final (1982), a El abogado del diablo (1993) o a Declaradme culpable (2006). La corrupció dins dels cossos policials serà el tema de La Ofensa (1972), de Serpico (1973), d’El príncipe de la ciudad (1981) o de Distrito 34: Corrupción total (1990). El tema dels atracaments va començar-lo amb la genial Tarde de perros (1975), passant per Negocios de familia (1989) i va ser, precisament, la trama de la seva última pel·lícula, Antes que el diablo separa que hayas muerto (2007). Una altra de les constants argumentals de Lumet són els horrors de la guerra, des de Punto límite (1964), sobre la Guerra Freda, Un lugar en ninguna parte (1988) sobre la Guerra del Vietnam, passant pel tema de la Segona Guerra Mundial que recull a La colina (1965) o a El grupo (1966). Lumet també va treballar el tema dels drets humans, com veiem a Panorama desde el puente (1961) sobre la immigració il·legal o en el documental King: A Filmed Record… Montgomery to Memphis (1970) sobre Martin Luther King. També ha explorat la negra nit de l’existència en el drama Larga jornada hacia la noche (1962) o en l’adaptació de La gavina (1968) de Txékhov.
Finalment, cal destacar el treball satíric que va fer sobre la televisió, The Network (1976), una obra de referència que va guanyar quatre Óscars i que ha influït en molts productes audiovisuals recents, com a la sèrie The Newsroom (Aaron Sorkin, 2012-2014) o a pel·lícules com The Nightcrawler (Dan Gilroy, 2014). Lumet coneixia bé les ambivalències del mitjà, ja que havia treballat com a director de televisió a la CBS a la dècada dels anys cinquanta. Uns anys abans de Lumet, l’artista Robin Page va fer una obra, Backward Television Set (1971) a la qual, com el personatge de The Network, convidava als espectadors a rebel·lar-se contra la televisió: Hem mirat la televisió des de l’altre costat tot el sant dia. Portem anys mirant-la així. Hem arribat al final del dia i és hora de donar-li la volta a la televisió. Voldria demanar-los que m’acompanyin en un experiment, una meditació, una performance que pot dur-se a terme en tota la ciutat. Primer ha d’aixecar-se de la butaca, anar fins el televisor i girar-lo cap a la paret. El segon pas és buscar un canal sense programació, sense imatges i pujar el volum del mateix lentament, cada vegada més fort. Per últim, apagui totes les llums de l’habitació. Torni a la butaca, mediti i miri durant hores i descobrirà què ens diu la televisió des de l’altre costat”. Lumet sempre interpel·la l’espectador desmuntant les convencions, forçant-lo a prendre partit a l’hora d’emetre un judici, dislocant el que esperem d’algú pel fet de pertànyer a una comunitat professional o social; sempre ens porta a aquesta “altra banda” del “miratge” de la realitat.
El 2005 Sidney Lumet, el meravellós cineasta invisible, va rebre un Óscar honorífic per la seva trajectòria: tota una vida dedicada al cinema.

Ingrid Guardiola
Col·lectiu de Crítics de Cinema de Girona-
Cinema Truffaut




martes, 14 de abril de 2015

NOU CAPÍTOL DEL "SOY CÁMARA": LA IMATGE SALVATGE (cap.44)


Soy cámara. El programa del CCCB // La imagen salvaje from CCCB on Vimeo.

Aquest dissabte a La2 (01:30h de la matinada) es podrà veure un nou capítol del SOY CÁMARA dedicat a LA IMATGE SALVATGE, una coproducció de TVE-CCCB.

Programa dirigit per Andrés Hispano i Félix Pérez-Hita i produït per una servidora.

Més informació a la web del CCCB o aquí:

“Soy Cámara” s’endinsa en l’anomenat art Outsider per repensar el que composa l’entorn de l’art i per preguntar-se pel seu equivalent audiovisual. 
La recent fascinació per l’anomenat art Outsider ens porta a preguntar-nos per la possibilitat de que existeixi quelcom semblant en l’àmbit audiovisual. “Soy Cámara s’endinsa en aquest terreny tan difícil de delimitar i que obliga a preguntar-se pels canviants gustos i codis que regeixen el món de l’art. És per això que l’art Outsider, l’art innocent dels que treballen al marge dels estudis i acadèmies, és bo per pensar, per repensar tot el que composa aquest entorn: l’obra, el mercat, la crítica, el públic… El programa compta amb entrevistes a Jordi Costa, que recentment ha dirigit el curs “la imatge salvatge” en el CCCB, i Graciela García, que acaba de publicar el llibre “Arte Outsider. La pulsión creativa al desnudo”, entre d’altres personalitats.
Agraïm la col·laboració de l'Associació Debajo del Sombrero, la Fundació Asproseat i Intermediae Matadero.
Un cop emès per televisió, el programa es podrà veure online al web del CCCB i al de RTVE.

domingo, 22 de marzo de 2015

CITIZENFOUR

Crítica pel Cinema Truffaut en motiu de la seva estrena.


Un thriller sobre la ciber-vigilància

El documental CitizenFour, dirigit per Laura Poitras, enguany va guanyar l’Óscar al millor documental. Poitras ja havia estat prèviament nominada a aquesta categoria amb My Country, My Country (2007), sobre la vida dels iraquís sota l’ocupació nordamericana. Aquest documental, juntament amb The Oath (2010) i CitizenFour (2014), formen part de la trilogia 9/11 centrada en analitzar, a partir de casos concrets, com a partir de l’11-S la seguretat estatal va passar a ser una prioritat del govern dels Estats Units i les “sinistres” estratègies que es van desenvolupar.
Tot va començar quan Poitras va rebre un correu electrònic encriptat d’algú anomenat CitizenFour (“Four” en relació a la Quarta esmena de la Constitució dels Estats Units -1791- que prohibeix els escorcolls i embargaments desraonats o arbitraris). En aquest mail, l’anònim li oferia informació interna sobre la NSA i d’altres agències de intel·ligència. CitizenFour és un thriller que mostra, a temps real, les filtracions sobre l’espionatge de la NSA per part d’Edward Snowden durant l’estiu del 2013. El documental, com va dir Gemma Galdon a la seva pre-estrena al Festival Kosmopolis de Barcelona, és també una classe sobre encriptació i va destacar que, per primera vegada, s’havia tingut accés en un documental a un procés de filtració de dades que formen part de secrets estatals (Top Secret) a temps real.
Snowden va donar a Poitras proves que confirmaven que la NSA tenia una ordre judicial que li permetia espiar, a través de programes com PRISM o XKeyscore, a millons de ciutadans usant el servei i servidors d’empreses de telecomunicacions com AT&T, Verizon, Google, Facebook, Yahoo!, Microsoft, Apple, entre d’altres. Les dades que col·leccionaven provenien de mitjans com internet, telèfons, cable, etc. Les filtracions es van fer a través del Washington Post i del The Guardian (Anglaterra), en aquest cas a través dels articles del periodista i advocat Glenn Greenwald, un altre dels protagonistes principals del documental que, com Poitras, va guanyar el Pulitzer Prize for Public Service arrel d’aquests articles sobre els programes de vigilància global als Estats Units i a Anglaterra (programa TEMPORA) basats en les filtracions de Snowden. Un altre dels protagonistes destacats és William Binney, veterà de l’Agència de Seguretat Nacional (NSA) que va renunciar al seu càrrec en veure les il·lícites activitats de la NSA.

Whistleblowers: la informació com a arma pel “bé comú”

L’FBI va obrir una investigació penal contra Snowden, que va ser extraditat i va haver de fugir de Hong Kong a Moscú on, després d’estar més de 40 dies  retingut a l’aeroport, va rebre “asil polític”. Snowden forma part de la comunitat de whistleblowers* que s’han arriscat a perdre-ho tot en nom del “bé comú”, del dret a la privacitat i a la llibertat d’expressió i opinió de la gent. Pensem en persones com Julian Assange, editor en cap de Wikileaks (2006) que, entre d’altres leaks, el 2010 va donar a veure les filtracions de Chelsea Manning sobre la Guerra d’Afganistan i d’Iraq  i que, des de llavors, està en l’ull de mira del govern dels Estats Units i segueix com a “exiliat polític”. Pensem en el propi Manning, condemnat a 35 anys de presó. O pensem en Aaron Swartz**, programador informàtic i defensor de la cultura lliure que el juliol del 2011 va ser acusat d’usar un script per descarregar 4,8 millons d’articles i documentals i que s’enfrontava a 4 millons de dólars de multa i més de 50 anys de presó, cosa que el va portar al suicidi (veure el documental The Internet’s Own Boy, 2014). Com recitava la primera frase de Howl de Ginsberg, “vaig veure les millors ments de la meva generació destrossades”, però no per la bogeria, sinó per les pròpies polítiques governamentals. A quantes morts més haurem d’assistir per adonar-nos que l’Estat no ens protegeix, ans ens vigilia i ens controla en benefici de les elits econòmiques?

No cal citar a Negri i Hardt per recordar que després de l’11-S es va dibuixar un nou panorama geopolític global, un panorama, ideològic i econòmic, que es refugiava en el “terrorisme global” per portar al límit la vigilància ciutadana. El “pànic mediàtic” actual sobre el yihadisme, en part, també s'explica a partir de CitizenFour. Aquest pànic que passa per la creació d'un "maligne Altre" encarnat en ISIS o, anteriorment, en Al Quaeda (veure The Power of Nightmares d’Adam Curtis), només serveix per endurir i aplicar la llei antiterrorista i per penalitzar, per tant, dissuadir, tota forma de protesta o discens social. Qualsevol persona és potencialment sospitosa d'atemptar contra la "seguretat nacional". Els homes, que juguen a ser déus, els “déus bons”, estan molt bojos. Mentrestant, el fantasma del TTIP es va filtrant, silenciosament. Tornem al 25 de juny, quan Putin va defensar que Snowden podia restar a Moscú com a ciutadà lliure perquè Rússia no tenia un acord bilateral amb Estats Units. Imaginem que no és Moscú, sinó Madrid, en una Espanya on s’ha aprovat el TTIP; podríem suposar que Snowden ja seria torturat i engarjolat en un context així? El TTIP genera un “polèmic” i perillós acord bilateral a escala global entre Europa i els Estats Units, això li donaria, automàticament, el poder de convertir el planeta sencer en el sanguinolent ull del Gran Germà, o és “només” una qüestió comercial-neofeudal? Preguntes que, per sort, encara no tenen resposta. Mentrestant, premiem i aplaudim la valentia dels que gosen obrir la boca mentre són perseguits per la mort, però som incapaços de transformar el sistema judicial per protegir i alimentar aquesta “valentia”.

 

(*) “Alertadors”, llegeixi’s, no com a “traidors a la pàtria” (ús comú), sinó en un sentit positiu

(**) Un dels primers desenvolupadors del RSS, codisenyador de Markdown, col·laborador en el disseny de codi de les llicències Creative Commons, desenvolupador de l’arquitectura d’Open Library, cofundador de Reddit i Demand Progress


 

miércoles, 18 de marzo de 2015

PROPHETIA a la Fundació Miró


A la Fundació Miró es pot veure l'exposició comissariada per Imma Prieto, PROPHETIA, sobre les clivelles de la Unió Europea. He participat en el catàleg amb un breu text titulat "La irresponsabilitat de ser responsables"