jueves, 21 de enero de 2010

ESPACIO INTERIOR

Edward Hopper (CLICA encima para verlo bien)

“Por primera vez se distinguió el lugar donde se vive del lugar donde se trabaja. El primero se estableció como el interior. La oficina era su complemento. El ciudadano privado que en su oficina tomaba contacto con la realidad, necesitaba que el interior constituyera el sostén de sus ilusiones. Esta necesidad se hizo más apremiante porque ese ciudadano no tenía la menor intención de agregar a sus preocupaciones de negocios, otras preocupaciones de orden social. Al crear su ambiente privado, logró suprimir ambos tipos de preocupaciones. Desde entonces brotaron las fantasmagorías del interior. Para el ciudadano privado, ese mundo interior representaba el universo. En él, el individuo reunía lo distante en el espacio y en el tiempo. Su sala era un palco en el teatro del mundo
Walter Benjamin

miércoles, 20 de enero de 2010

sonic 1991

Raymond Pettibon-Sonic Youth
veo a Guillermo del Toro...

I love her all the time, Sonic Youth, 1991



...and I love...les petites "feres" quan surten de cole i es posen a tocar. I el vídeo tal com està editat. Surfing in the memory's wave: 1991. Sonic dead. Fa quasi una dècada, desplegament musico-nuclear. I a ple dia. No fa gaire han tret el seu últim disc: The Eternal. Imparables. Aquí va la discografia:

1. Sonic Youth (Neutral, 1982)(Originalmente lanzado como EP)
2. Confusion Is Sex (Neutral, 1983)
3. Bad Moon Rising (Homestead, 1985)
4. EVOL (SST, 1986)
5. Sister (SST, 1987)
6. The Whitey Album (Enigma/Blast First, 1988, como Ciccone Youth,
con Mike Watt, J Mascis y Suzanne Sasic)
7. Daydream Nation (Enigma/Blast First, 1988)
8. Goo (DGC, 1990)
9. Dirty (DGC, 1992)
10. Experimental Jet Set, Trash and No Star (DGC, 1994)
11. Washing Machine (DGC, 1995)
12. A Thousand Leaves (DGC, 1998)
13. NYC Ghosts & Flowers (DGC, 2000)
14. Murray Street (DGC, 2002)
15. Sonic Nurse (DGC, 2004)
16. Rather Ripped (DGC, 2006)
17. The Eternal (DGC, 2009)

A nivell gràfic són uns visionaris, per il·lustrar Starpower de l'EVOL van fer servir la imatge que adjunto, molt abans que Guillermo del Toro ho inclogués al seu Laberint del Faune.I també han treballat amb gent tan brillant com Raymond Pettibon. Kim Gordon també es dedica a l'Art, Thurstoon Moore és un gran col·leccionista i musicòleg, tots envelleixen bé i la seva música aguanta, segueix vibrant per entre la matèria com les cordes que segons les últimes teoríes de física constitueixen l'espai.

martes, 19 de enero de 2010

CLAIRE DENIS_limits of control?

Ahir vaig anar a veure això, preciosa, només estan penjats dos fragments a Internet, la meitat de la pel·lícula passa a l'hotel.





TIndersticks van fer la B.S.O. de l'anterior pel·lícula de la Claire Denis que vaig veure, A trouble everyday (duríssima, però excel·lent):



domingo, 17 de enero de 2010

CARRETERA PERDIDA...HACIA ALGUNA PARTE (3)


dale al PLAY mientras lees...

Un escritor poco conocido decía esto:
“una flota cansada embarca lo querido/ suben a bordo de un tiempo perezoso las nostalgias/ se alejan/ se adentran en lo infinito las barcas de la madrugada/ remas por la angustia que cuelga de mi barba/ ajena al poder de las heridas/ sobrevivida por viajes/ interiores/ tú me quedas/ silenciosa ternura/ aún tu voz/ tu sabio instinto/ eres el ser que más respeto"

Y el ser melancólico siente que emana de cada poro de su piel su ser pasado, su yo de antaño. En un segundo pasa a ser alguien diferente y siente algo que ya no es, siendo al mismo tiempo esa punzante negación. Pero tiene sus películas, sus canciones, sus poemas, los tiene allí, como las mejores pastillas del amanecer, allí, como bendas para aplicar, finas películas sobre las tenues heridas del no poder dejar de recordar. Pero tú decidiste cambiar, algo pasó, algo te dijo: tienes que cambiar. En una fracción de segundo todas las dudas se acumulan encima de su mano y en la evidencia de que no hay videncia sino sólo acto intenta pensar que lo que hace es lo único que existe, la única dirección posible, como en el libreto de Benjamin: una calle de dirección única. Y de golpe empieza a correr, sin mirar a ningún lado, sin mirar atrás, intentando evitar cruzar la mirada, ningún gesto, ninguna palabra. Corre, corre y corre. Huye, se diría que de su pasado. Es esto, y nada más, es esto. Se dice. Y piensa que tiene que conseguir maravillarse de este “esto”. Está empezando a saber concretar, sin temer las dimensiones y caducidades del “esto”, “aquí”, “ahora”, “ya”. Intenta transformar el nervio que se tensa en cada toma de decisión en un río por el que viajar, calma las penas que nacen de las dudas con la afirmación de lo excitante del dudar. Intenta alegrarse de no saber nunca más, de que lo que sabíamos se ha ido cubriendo con nuevas capas, de que en realidad nada sabíamos, pero ¡qué buen disimular! Con nuestras medias verdades crecíamos y crecíamos y podíamos haber crecido aún más, pero la vida le ha ido acumulando accidentes y detalles, y en ellos descubre que no hay modelo, ni fórmula y, al final, quizás tampoco haya naufragio. Cabalca los accidentes, trenza los detalles, nace de este reciclaje, de este sacrificio: a pesar de que no deja de llorar está a punto de dejar de recordar, o eso espera. El melancólico siente que es un animal con una perpetua herida que no sangra y de ella hace su oficio. Es el animal que no sangra, no osa vivir, sólo funciona en él el instinto de la memoria, su reloj no marca ninguna hora, todo en él es antiguo compás. El melancólico siente que es un animal sin funciones, atado a su instinto de conservación como el perro a su amo. ¿Pero conservación de qué? De lo que recuerda, que, con el tiempo, se confunde con lo que sueña. Todo le remite a lo que ya no es, de vocación suicida, se aprieta la cuerda del tiempo contra su cuello demasiado blanco de no exponerse al sol de las cosas que con él y a diario queman. No se expone a la alegría, por miedo a que se acabe y termine por sólo acordarse. Pero un día decide que tiene que cambiar, como si su instinto se hubiera atrofiado, se pone “my funny valantine”, y descubre que ni gozo ni pena ni siquiera Chet Baker resucitan en el player. Por primera vez descubre lo buena que es esa canción, la escucha musicalmente, la describe, porque escribir le evita el llorar, por primera vez no acumula sus amores no vividos en ella, sus amores demasiado vividos, sus amores derruidos, sus incapacidades que había construido como único destino. Por primera vez se atreve a decirle: “eres el ser que más respeto, pero ya no quiero dedicar ni un minuto más a lamerme las heridas. Soy un coñazo, un leñador con una pesada hacha interior, ¿sabes? Yo no sé, pero hoy mi nuevo instinto me ha tatuado muy adentro: te quiero, lo sé, pero lo que ha sido, aquí lo dejo. Voy a mi rescate, hacia el mundo, con la única certeza que tengo: voy a ser “esto” que desconozco, sólo es cuestión de tiempo, tengo que cambiar”.