Abigail Child. clicar para ampliar.Algunas veces ella no podía salir de casa. Nadie lo entendía. Nadie lo entendería, nadie se lo permitiría. Algunas veces el afuera la paralizaba. Otras veces era muñeca rota. En ocasiones un deber prematuro la hundía en el pozo más hondo. Algunas se confundía de dirección, acera y persona. Su lengua de trapo. Y se quedaba sola. Este no era el objetivo, pero ocurría. Como un mal hechizo. No se puede deshechizar a los desencantados. La paciencia se había convertido en la última utopía, pero nadie ya la tenía. A veces no podía salir de casa, muñeca rota, e iba naciendo, poco a poco, sola.

