lunes, 24 de diciembre de 2007

BREVE MONOLOGO DE NOCHE BUENA

Foto desde el MAG
Hokusai

Sufriendo estaba
y al subir a una loma,
zarzas en flor.
BUSON



Haikú barato del hombre medio con variaciones o cómo se improvisa en Noche Buena mientras una se plantea trabajar en un encargo con Arcade Fire en las oreja, las Cantatas de Bach que me ha regalado mi hermana cerca y calientes zapatillas nuevas. Pronto se acabará el año y sigue el autoengaño. Los progresos son escasos, cada día más trabajo y menos hallazgos. Este título largo lo echará todo a perder. Todo es siempre a la vez deficiente y demasiado. En Girona hay una calle que si la recorres a las 14h puedes llegar a pensar que estás en el cielo, todo es a contraluz y, de hecho, sólo se ven sombras pasar como ángeles deambulantes, y un chorro constante de luz perpétuamente móvil. Y mientras dura el paseo, sientes el susurro que tararea: "¡Ábrete corazón! Ábrete corazón". Y cuando llegas al final del trayecto vuelves a encontrarte, máquina reproductiva del realismo más necio, delante del escaparate de lanas viejas y baberos fuera de catálogo, de barretinas milenarias y aperitivos caducados. Escaparates de los que casi ni quedan. Quizás sobrevivan de las ayudas que da el gobierno para conservar la memòria història. Ahora todos los comercios saludan: Bienvenido Mr. Marshall en la europita unida. Y dentro, nadie habla ni su propia lengua, ni la del otro, pero por suerte llevan targeta.

"25 de diciembre, hoy nace un niño.
Hace un mes que no escribo.
Trabajo infinito: Autoexilio."

"Hace un mes de autoexilio.
25 hombres trabajan infinitos.
Un niño escribe que aún no ha nacido."

"Diciembre aún no ha nacido.
25 meses de autoexilio.
Escribo el infinito en el niño."