martes, 23 de febrero de 2010

En un mundo global

Diagrama de la trayectoria del sistema de Lorenz

"Hoy en día no resulta sorprendente comprobar que el lenguaje médico en Mongolia es el inglés; que el defensor más apasionado y público de la filosofía de la integración mundial, y no sólo a un nivel sexual o comercial, es una marca italiana de ropa (Benetton); que las comunidades tradicionales de Papúa-Nova Guinea saltaron de la “edad de piedra” premoderna a la “edad del aire” posmoderna de golpe (sin pasar por la moderna “era de las máquinas”); que mientras una mariposa en el Amazonas tal vez no puede cambiar el curso de la historia humana, un beso en Uganda puede tener serias repercusiones en San Francisco. Los nuevos modelos emergen. Al parecer no es la similitud universal lo que proporciona un más alto nivel de integración, sino los nuevos modelos de diferencia. Mientras que la política de las naciones, los Estados y los gobiernos se mantienen como algo territorial, especialmente como punto de partida, y mientras que las comunidades locales mantienen una estrecha relación con la tierra y la localización, las poblaciones en sí se han virtualizado tanto en la comunicación semiótica (la creación de sentido) como en la somática (corporalmente). La movilidad, las migraciones, las condiciones médicas –y de los medios de comunicación- llevan a las conciencias humanas a converger. Los viajes y la televisión han cumplido en la actualidad su función más estandarizada: han “ampliado la mente”. Ésta es una tendencia transmoderna: da comienzo antes de la modernidad y continuará después de ella. (…) Estamos convergiendo unos con otros como si no hubiera un mañana." JOHN HARTLEY, Los usos de la televisión, 2000, Paidós Com., P. 23-24