sábado, 3 de abril de 2010
el día en que se murió mi tv analógica
aquí va el vídeo que hice cuando me encontré con lo que me encontré, con alguna falta ortográfica de por medio. El fin de la tv analógica. Oh!
miércoles, 31 de marzo de 2010
HARVEY PEKAR
Sólo quería poner un par de links de una de las figuras vivas más interesantes con las que últimamente me he (re)encontrado. Harvey Pekar, autor de (entre otros) AMERICAN SPLENDOR (la mayoría de las historias ilustradas por CRUMB), apareciendo en el show de Letterman. Pekar consigue hacer del aparentemente espontáneo e imprevisible y extremadamente calculado formato del talk show algo completamente reversible hasta el punto de llegar a lo más alejado de lo que se espera de un talk show. Vean aquí a Harvey Pekar con una camiseta que pone "On strike against the NBC" ("en huelga contra la NBC", cadena que emitía el show de Letterman), con un discurso arrastrado y depresivo, y al final con una coda estupenda contra "Gi-I", es decir, General Electric, que para quien no la conozca es una multinacional de infrastructuras, recursos energénicos y medios de comunicación fundada por T. A. Edison y propietaria, entre otros, de la cadena NBC. AQUÍ está su momento con Letterman enfadado (¡gracias Pekar!), hasta que ya no lo invitaron más al programa, claro (¡y esto es buena señal! señal del nivel de peligrosidad del tío quien se había vuelto muy carismático). Se ha hecho un biopic con Giamatti, dejo el TRAILER, premio en Sundance, que no he visto.
"Well, I mean, first of all… There’s NOT A WHOLE LOT OF THINGS THAT I CAN DO TO MAKE MONEY… I mean, I CAN’T TYPE, I mean I’m really LIMITED... Like, Crumb can’t drive… or he WON'T drive, but I mean there’s a lot of shit that I CAN’T do so I had to have some kind of a simple-ass job… so I got a simple-ass job that was not ONLY a simple-ass job but it was steady work with the Government, so I didn’t have to worry about getting laid off and I got nice fringe benefits and then I wound up with this job that was so EASY that I could do it and do it WELL and I got praised for it, you know, some PLAQUES for doing good work... But I mean, I was practically DOING IT IN MY SLEEP… It wouldn’t even be bumming me out or anything ‘cause it wouldn’t be consuming all my attention... putting these papers away and thinking about other stuff, and bullshitting with people I worked with. My job was to go around the hospital and find lost charts and give them to medical clinics and stuff so that meant I was constantly on the move so I saw a wide variety of people and I had all kind of relationships going with different people... IT WASN’T REALLY THAT BAD. If you’re in one place and you gotta concentrate really hard on what you’re doing and stuff. I don’t like that. If it's stuff you don’t like to do, but if you can move around and you don’t have to think about the work ‘cause it's so easy that THAT’S FINE" HARVEY PEKAR
PUNSET VS. SINDE
Com sabeu s'està organitzant el EUROPEAN FORUM ON CULTURAL INDUSTRIES. AQUÍ trobareu un vídeo amb les compareixences de la SINDE i de'n PUNSET.
Sinde, som PUNSETIANS!
Sinde, som PUNSETIANS!
martes, 30 de marzo de 2010
D'EVOLUTION SUMMIT_STREAMING
AQUÍ el directo de D'evolution Summit, la contrapropuesta a la cimera de los ministros de cultura de la UE reunidos este fin de semana en BCN para pactar la Ley de la Economía Sostenible defendida por nuestra ministra Sinde y que, entre otras cosas, permite cerrar webs e intervenir en los modos de compartir información y de expresarse en la ciberesfera. Dos o tres posts abajo añadí la lectura de dos economistas fantásticos.
lunes, 29 de marzo de 2010
Les cançons que cantaven els veterans de la IIGM tenen drets d'autor
AQUESTA NOTÍCIA m'ha deixat....KO! diguem que no és una mesura pacifista, sinó bel·ligerant...
"Tomo de Beckett la formulación del tema del que quisiera partir: “¿Qué importa quien habla, dijo alguien que importa quien habla?”. En esta indiferencia,creo que hay que reconocer uno de los principios éticos fundamentales de la escritura contemporánea. (...) Pero cuando en el interior de un cuaderno lleno de aforismos se encuentra una referencia, la indicación de una cita o de una dirección, una cuenta de la lavandería: ¿obra o no obra? ¿Y por qué no? Y ésto indefinidamente. Entre las millones de huellas que alguien deja después de su muerte, ¿cómo puede definirse una obra? La teoría de la obra no existe, y los que ingenuamente emprenden la edición de las obras no cuentan con dicha teoría y su trabajo empírico se paraliza muy pronto. Y podríamos continuar: ¿puede decirse que Las mil y un noches constituyen una obra? ¿Y los Stromata de Clemente de Alejandría o las Vidas de Diógenes Laercio? Se advierte cuántas preguntas se plantean a propósito de esta noción de obra, de modo que resulta insuficiente afirmar: prescindamos del escritor, prescindamos del autor y vayamos a estudiar la obra en sí misma. La palabra “obra”, y la unidad que designa son probablemente tan problemáticas, como la individualidad del autor. (...) Me parece, por ejemplo, que la manera como la crítica literaria ha definido al autor durante mucho tiempo --o más bien como construye la forma autor a partir de los textos y de los discursos existentes--, se deriva de modo bastante directo de la manera como la tradición cristiana autentificó (o por el contrario rechazó) los textos de los que disponía. En otros términos, para “encontrar” al autor en la obra, la crítica moderna utiliza esquemas muy cercanos a la exégesis cristiana, cuando ésta quería probar el valor de un texto por la santidad del autor." (M. Foucault, ¿Qué es un autor?)
"Tomo de Beckett la formulación del tema del que quisiera partir: “¿Qué importa quien habla, dijo alguien que importa quien habla?”. En esta indiferencia,creo que hay que reconocer uno de los principios éticos fundamentales de la escritura contemporánea. (...) Pero cuando en el interior de un cuaderno lleno de aforismos se encuentra una referencia, la indicación de una cita o de una dirección, una cuenta de la lavandería: ¿obra o no obra? ¿Y por qué no? Y ésto indefinidamente. Entre las millones de huellas que alguien deja después de su muerte, ¿cómo puede definirse una obra? La teoría de la obra no existe, y los que ingenuamente emprenden la edición de las obras no cuentan con dicha teoría y su trabajo empírico se paraliza muy pronto. Y podríamos continuar: ¿puede decirse que Las mil y un noches constituyen una obra? ¿Y los Stromata de Clemente de Alejandría o las Vidas de Diógenes Laercio? Se advierte cuántas preguntas se plantean a propósito de esta noción de obra, de modo que resulta insuficiente afirmar: prescindamos del escritor, prescindamos del autor y vayamos a estudiar la obra en sí misma. La palabra “obra”, y la unidad que designa son probablemente tan problemáticas, como la individualidad del autor. (...) Me parece, por ejemplo, que la manera como la crítica literaria ha definido al autor durante mucho tiempo --o más bien como construye la forma autor a partir de los textos y de los discursos existentes--, se deriva de modo bastante directo de la manera como la tradición cristiana autentificó (o por el contrario rechazó) los textos de los que disponía. En otros términos, para “encontrar” al autor en la obra, la crítica moderna utiliza esquemas muy cercanos a la exégesis cristiana, cuando ésta quería probar el valor de un texto por la santidad del autor." (M. Foucault, ¿Qué es un autor?)
jueves, 25 de marzo de 2010
SOCIALISME
el gran mestre remugador torna a les pantalles amb una pel·lícula que porta per titol SOCIALISME, corejat per diferents co-directors i molts actors, entre els quals, la high Patti Smith. Encara s'ha d'acabar, però.
adjunto un fragment d'Alphaville, preciosa pel·lícula de JFG, fantàstic fragment:
PER VEURE ENTREVISTES A JLG, ANAR AQUÍ, O AQUÍ, O AQUÍ amb en Pivot, etc.
miércoles, 24 de marzo de 2010
GUUUGLE...
THE WORLD ACCORDING TO GOOGLE penjat al GOOGLE
Inside the Mind Of Google CNBC Part 2 2of2 - How Google Teaches Us The Best Business Practices. en Yahoo! Vídeo
(informació del blog BAJARSE AL BIT que trobo molt interessant)
En los ochenta Microsoft se consolidó como empresa innovadora, locomotora de la revolución del hardware orientado al usuario/consumidor no especializado; en la década siguiente se acabó la fiesta: su tecnología se volvió altamente esclavizante y, además, cometieron el grave error estratégico de menospreciar el potencial de Internet como mercado. Su renuncia la aprovechó una joven y desconocida Google cuyo único producto era un buscador de uso y funcionamiento insultantemente fácil y eficaz. Su espartana web se convirtió en la página de inicio de millones de máquinas y ha sido (y todavía es) la herramienta que ha moldeado nuestra relación con La Red: usarla equivale a meter la cabeza en un gigantesco saco de datos y a emplearla como cedazo hasta dar con lo que buscamos. Este uso sigue vigente (hoy el 6% del tráfico de Internet comienza con una búsqueda en Google) y no tiene visos inmediatos de cambiar en lo esencial. Cuando lo haga --probablemente sustituido por la web semántica-- estaremos ante un nuevo paradigma al estilo de las revoluciones científicas de Kuhn.
En los años cero del siglo XXI Google generaba el mismo buen rollito que Microsoft veinte años antes: sus iniciativas (gratuitas para el usuario/consumidor, no lo olvidemos) se recibían con agrado y confianza, porque eran sencillas, fiables y erosionaban el poder de Microsoft, que a duras penas se reponía de cada zarpazo. Ahora estrenamos década y parece que se ha terminado el crédito: las aplicaciones y servicios de Google levantan cada vez más suspicacias, aunque es cierto que se trata de legisladores y empresas rivales, porque el usuario/consumidor está encantado de que todo siga siendo gratis para él. También es cierto que los sectores en los que desembarca son cada vez más ajenos a su tradicional binomio búsquedas/publicidad contextual, donde la hegemonía es de empresas grandes y consolidadas. La amenaza que denuncian los afectados es la misma que con los de Redmond: el monopolio de facto, con la diferencia de que allá donde entran los de Mountain View arrasan con soluciones de tan alta calidad que desplazan al resto y se hacen con el mercado de un plumazo. Sin embargo, los errores por precipitación o exceso de ambición están provocando tormentas en un paisaje dominado hasta ahora por la placidez:
1. Google se metió en un gran berenjenal con su iniciativa de escaneo de libros, provocando una riada de pleitos y acuerdos previos en forma de compensaciones económicas. Ahora que el libro electrónico está a punto de desembarcar para quedarse los actores del lado de la oferta necesitan clarificar la situación y asegurarse de que Google no les puenteará con su buscador de libros cuando haya pasado la fase de lanzamiento, u ofreciendo libros descatalogados que ha conseguido escanear en bibliotecas.
2. Los diarios, por su parte, se han hartado y han comprendido que el usuario/consumidor prefiere informarse online, haciendo que servicios como Google News (que reúnen noticias de los principales periódicos y agencias del mundo) se conviertan en la solución preferida del lado de la demanda. Los diarios han visto fracasar sus ediciones digitales cuando eran gratis total (porque no las rentabilizaban con insuficiente publicidad y una innecesaria doble redacción) y cuando eran de pago (siempre había quien mantenía la gratuidad y el negocio se venía abajo). Ahora apuestan por un desplazamiento coordinado al modelo de pago impidiendo de paso que la araña de Google se les cuele en los servidores y les indexe los titulares; y si lo permiten que al menos les pague por ello (no pueden acusarles de enlazar titulares --el enlace es libre-- pero sí de lucrarse a su costa con la publicidad contextual). Mientras se preparan para el gran salto, los grandes diarios adelgazan sus redacciones, y probablemente deberán localizar sus temas y permitir a la audiencia opinar, incluso colaborar.
3. Si el modelo de información en línea se consolida como parece las televisiones generalistas acabarán comprendiendo que sus servicios informativos y sus bustos parlantes sobran, y es probable que renuncien en favor de un puñado de webs (las cuales heredarán su obsesión por airear expresiones rimbombantes como «derecho a la información», «servicio público», «pilar fundamental de la democracia» y otras lindezas por el estilo). Sin los informativos los canales generalistas se lanzarán de lleno al entretenimiento y al espectáculo, provocando un indeseado efecto colateral: el abandono de los beneficios socializadores de su actividad, ahondando aún más en el proceso de segmentación temática y de modelos altamente cortocircuitados por la publicidad. De hecho, tras esta mutación estarán mucho más cerca de convertirse en canales temáticos o especializados.
Tras el éxito de sus sistema operativo para móviles (Android), Google se adentra en el mercado del hardware (la antítesis de sus orígenes): su propio teléfono inteligente, su propia versión del iPad, incluso el proyecto de una red por donde circularían sus datos y aplicaciones. Este anuncio coincide con la amenaza/sugerencia de los principales ISP de que Google debería pagarles por el uso lucrativo que hace de sus redes, las cuales cuesta mucho dinerito mantener (a pesar de lo cual obtienen beneficios).
Periodistas y gurús se rasgan las vestiduras por las intolerables amenazas al principio de neutralidad que esta propuesta implica; y argumentan que Internet fue concebida como una red en la que tanto da lo que circule, siempre y cuando todas las partes cumplan los estándares técnicos. Y concluyen que no es de recibo plantearse discriminar el tráfico con fines punitivos (como pretenden algunas entidades y gobiernos con el P2P) ni lucrativos (cobrar más por dejar pasar paquetes TCP/IP de una transacción comercial --es decir una comisión-- que la consulta de un estudiante a la Wikipedia).
Lo cierto es que si el principio de neutralidad existiese no habríamos asistido a varias batallas por estándares tecnológicos de grabación, reproducción o desarrollo. Si el principio de neutralidad existiese hace tiempo que todos los móviles tendrían un cargador universal. Agitar el principio de neutralidad en Internet es tan absurdo como hablar de «libre competencia», «trabajo digno» o «igualdad de oportunidades» en el mercado realmente existente.
En realidad, Internet está inmersa en un imparable proceso de privatización. Lejos quedan sus orígenes públicos (gobiernos, universidades), abiertos y desinteresados, en los que supuestamente se forjaron los principios sagrados que hoy tratan de defenderse. La apertura a la iniciativa privada, la actividad económica y la especialización han acabado convirtiendo en un mercado cada uno de los elementos que la componen. La fragmentación tecnológica y económica --además de política, social, cultural y (sobre todo) lingüística ya existentes-- es un proceso irreversible e inevitable: pagaremos por casi todo, tendremos que cruzar fronteras y necesitaremos hardware específico para trabajar con diferentes componentes y servicios. Bajo semejantes condiciones, hablar de «principio de neutralidad» es una forma tan grandilocuente como inútil de combatir las tecnologías esclavas que segmentan --y segmentarán-- Internet.
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