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sábado, 16 de mayo de 2015

TOKIO 2015

Es como si nunca hubiera estado en Tokio, aunque haya pasado ocho días allí entre 9 millones de habitantes. He vivido en un barrio de oficinas y trabajadores, aunque decir “japonés” y “trabajador” es pura redundancia. Me he pasado los días viendo programas de la televisión pública de todo el mundo, he hablado en inglés, francés, castellano, catalán, pero no en japonés. He dicho y me han dicho las palabras-comodín en todos estos idiomas, como una forma primaria de entablar conversación con desconocidos en un marco-jaula (el de una Muestra-Conferencia) del cual no te puedes escapar. En la Muestra, excepto los japoneses, nadie hablaba japonés, de la misma forma que los japoneses tampoco hablaban otro idioma que no fuera el suyo, exceptuando algunos trabajadores de la NHK. En Japón uno está completamente “lost in translation”, como apuntaba bien la película. Por eso para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 han inventado unas gafas inteligentes creadas por el operador móvil NTT Docomo que serán capaces de traducir el japonés a cualquier idioma.



En Japón uno percibe que se puede vivir en un mundo globalizado y conservar los rasgos culturales propios, aunque no he visto nada del “Tokio” de Ozu y sus cuentos, quizás su valor yazca en su saber esconderse de los ojos de turistas como nosotros. Tokio es una ciudad de excesos y contrastes, uno apenas tiene acceso a lo tradicional y lo contemporáneo de su cultura, la distancia secular y geográfica con la vieja Europa es afilada como los cuchillos japoneses, ponen vallas, también cognitivas. Pero como en todo, es cuestión de meterse, de adentrarse, de ir más allá del registro ocular. Si en todo el mundo las iglesias son sitios de peregrinación instagramática del turista de calcetín y tarjeta de crédito, aquí los templos budistas son para los practicantes. Vimos desde fuera una ceremonia de una boda, había diez asistentes, todo ritualizado con prístina sobriedad. Ni se nos ocurrió meternos. Quizás también porque en Tokio hay pocos turistas, pero aún así no llamamos la atención (bueno, desde fuera), nadie nos miraba por encima de sus mascarillas blancas, como si mirarse a los ojos fuera signo de algún tipo de provocación o de falta de respeto. Bastante gente llevaba las mascarillas blanca, y una imagina que no es sólo por la polución, una entrevé su hipocondría, su paranoia postnuclear (Hiroshima-Nagasaky, Fukushima…), el temor a las armas biológicas, víricas, quizás el temor “mortal” a enfermar y perderse un día de trabajo. Los pocos turistas que vimos fueron en el immenso templo budista de Asakusa, el Kaminarimon, templo cerrado a las visitas, abierto a las plegarias.


Los baños de Tokio, todos, son impecables, además tienen una serie de mandos con varias opciones, son auténticas naves espaciales para una perfecta higiene “culinaria”. El transporte público es barato y en él ondean masas perfectamente alineadas, como las bandadas de pájaros que recorren quilómetros juntos sin chocarse. Hay un inframundo en las estaciones, sólo en la estación de Shinjuku, tres millones diarios de tokiotas transitan sus pasillos equipados con una gran variedad de servicios, entre ellos, unas máquinas para limpiarte las gafas. En las calles no se puede fumar, pero en cambio los restaurantes y los bares tienen zonas de fumadores y de no fumadores. Conducen por la derecha; todo tiene una lógica distinta a la nuestra. Distancias: claudicas, asumes, eres un extranjero en su casa, y lo sabes, y lo saben.

Por una parte los japoneses conservan rasgos de su tradición guerrera y militar, se nota en su forma de saludarse, agachando la cabeza, con un protocolo que indica cómo y cuánto te tienes que agachar en función de tu interlocutor; hay algo de respeto (sin tacto, ergo sin afecto), también de sumisión. Si rompes alguna de sus normas los sacas de sus casillas, se agobian y explotan salpicando entre furia y desorientación. La tradición guerrera y militar también se nota en el orden inmaculado de sus calles, de sus colas, de sus interminables colas para todo. El orden incluso lo practican los sin techo que hay en la ciudad: construyen sus casas callejeras con cartones y dentro tienen de todo, como una micro-casa, todo sumamente bien puesto. Fuera de la micro-casa tienen sus carros con las cosas que recogen, todo puntillísticamente bien amontonado. Su tradición también se nota en su silencio: es la ciudad más silenciosa a pesar de sus enormes dimensiones. Y se nota en su seguridad: la ciudad más segura del mundo, no gracias a ninguna fuerza de orden, sino a una especie de deber personal, de respeto interpersonal. A pesar de todo ello, hay algo de naivité en su comportamiento, una cierta infantilización del gesto. Y hay algo de siniestro en este silencio que, como un manto envenenado, lo cubre todo.



La sociedad japonesa es extremadamente competitiva en el terreno laboral. Los japoneses están organizados en micro-tareas muy específicas, crean muchos puestos de trabajo, pero para hacer cosas muy menudas y durante muchas horas. Cuesta mucho ascender en el terreno laboral, salirse de la función que te han dictado. Me cuenta una amiga que aquí funciona el “crimen y castigo” de forma normativa, es decir, que ser castigado y oprimido por poco forma parte rutinaria de tu trabajo. ¿Por qué no se los ve alienados en esa asfixiante cadena trófica? Lo sufren por dentro, como lo sufre el protagonista de “Sonata de Tokio” de Kiyoshi Kurosawa. Quizás todo ello se explica con el hecho que la primera causa de muerte de los japoneses es el suicidio y que éste ha aumentado muy significativamente entre los jóvenes de veinte años; lo contaba un programa japonés que se pasó en la muestra. La tercera causa de muerte es el cáncer de estómago, algo muy vinculado con el estrés y el alcohol. Para los tokiotas el trabajo, bajo estas duras condiciones, lo es todo,  de ahí que la parte “ociosa” de su vida sea también muy extrema. Para los hombres el alcohol es una escapatoria directa. Los jóvenes se agrupan en edificios monotemáticos donde juegan a los videojuegos, cantan al karaoke y otras distracciones; en las pantallas que decoran las grandes catedrales para el ocio abundan los anuncios de grupos de música de metal, con sus caras pintadas a lo Kiss, con sus melenas desbocadas, algo realmente complicado para un japonés: tener melena, desmelenarse. 


Los adultos pueden ir a los barrios rojos, como el que vimos en Kabukicho. La prostitución es frecuente en una sociedad que, como me dijo la amiga, no se casa por amor, sino por deber, porque no estar casado a cierta edad es juzgado como pernicioso. Es una sociedad de gente demasiado sola que necesita ir a bares de chicas disfrazadas de jóvenes escolares para que les hagan compañía, les rían las gracias y les den cariño, sin contacto. Hay algo de incestuoso en la obsesión de los japoneses con las niñas jóvenes escolares. Las mujeres juegan un papel secundario en la sociedad japonesa; si la mayoría de los japoneses son abnegados, ellas son la reabnegación. Chicas con trajes y tacones, pálidas bajo sus paraguas para no manchar su blanca piel en los barrios de más estatus, chicas vestidas con lacitos y uniforme escolar invitando en la calle a los chicos a entrar en los bares del cariño y la conversación en los barrios más populares. En este contexto de chicas en permanente auto-abandono para chicos secuestrados por su tristeza algo de ternura se filtrará, deseo imaginar. La soledad del corredor de fondo en las calles hipertransitadas de la ciudad es literal en Tokio. Puertas adentro, en los locales, en las casas, es donde la vida cobra otro matiz, otra realidad; puertas inaccesibles a nuestros ojos; como no haber estado en Tokio.


miércoles, 31 de diciembre de 2014

30 AÑOS DESPUÉS DE 1984 (text publicat al Cultura/s de La Vanguàrdia el 31/12/2014)

(v. castellana)
30 AÑOS DESPUÉS DE 1984


Han pasado treinta años de la fecha en la que George Orwell ubicaba su distopía 1984 (1949). Orwell parte de Nosotros (1921) de Yevgeni Zamiatin, donde el Estado tiene un control total sobre la vida pública y privada de sus ciudadanos, reprimiendo cualquier forma de disidencia, vigilando y controlando su intimidad en un mundo donde los edificios son de cristal para que nada sea escondido. Si Zamiatin interlocuta con el totalitarismo de la Rusia zarista y la Rusia bolchevique, Orwell apuntará a Stalin y al nazismo. En 1984 el Partido Único controla a sus ciudadanos desde sus ministerios (Ministerio de la Verdad, del Amor, de la Paz y de la Abundancia) y desde el ojo omnímodo del “Gran Hermano”. El lema del Partido es: “Guerra es Paz, Libertad es Esclavitud, Ignorancia es Fuerza”, esto es, mantener en la ignorancia al pueblo (Moronoz diría “mantenerlo entretenido”) aniquila toda posibilidad de sublevación y la Policía del Pensamiento se encarga de ello. La habitación 101 es donde el Ministerio del Amor ejecuta sus torturas; es Guantánamo, Abu Ghraib, Sarajevo, son los campos camboyanos a manos de los Khmer Rouges, los campos de Ruanda llenos de cadáveres tutsies, son las trastiendas de Yakarta en época de Suharto, es Gaza, pero la habitación 101 también es la CNN cuando nos desinformaba de la Guerra de Iraq en 1991, los telediarios norteamericanos, ingleses y españoles haciendo su propia versión del Why we fight ante la invasión a Iraq del 2004. Sin medios de comunicación no hay legitimación del poder que valga, esto lo sabía Hitler, pero también Berlusconi y cualquier político que base sus políticas en la coacción social.



Hay una fecha clave en la que se recupera el espíritu orwelliano, es el fin de siglo; las caborias que despierta la entrada del 2000 hacen que a la distopía orwelliana se le sume la distopía huxleiana de Un Mundo Feliz (1932). Huxley nos dice que para asegurar la felicidad continua la sociedad tiene que ser manipulada, se la tiene que privar de la libertad de expresión y de elección y sus experiencias emocionales e intelectuales tienen que ser inhibidas. Huxley dibuja una sociedad de autómatas, fordista (no en vano ese “nuevo” modelo social se inaugura en 1908 gracias a John Ford), de desalmados felices, programados para cumplir su función, para acatar el programario como si de un software se tratara. La tecnología en Huxley está puesta al servicio del control y la felicidad tecnodirigida. Como decía Postman a finales de los años ochenta: “Huxley, a diferencia de Orwell, se dio cuenta que no hace falta esconderle nada a un público que es insensible a la contradicción y que está narcotizado por las diversiones tecnológicas”. Por eso Postman dice que “lo que Huxley nos enseña es que es más probable que en la era de la tecnología avanzada sea un enemigo de cara sonriente el que nos diga a la destrucción espiritual y no uno que muestre sospecha y odio (…) Al Gran Hermano lo vigilamos nosotros por propia voluntad”.
Black Mirror, Charlie Brooker

En la estela huxleiana, algunos de los productos que aparecieron en este tránsito de era fueron: El Show de Truman (1998) que convertía la vida del common man en un reality show a tiempo real (el mito de la caverna en todo su apogeo, pero donde “la verdad” ha sido sustituida por la figura de “el realizador televisivo”); Battle Royal (1999) de Koushun Takami, un relato de “estado policial” que usa el juego y la violencia como una forma de castigo y control de los jóvenes a través de la Ley de la Reforma Educativa del Milenio que promueve el individualismo y la propia supervivencia de la misma forma que la LOMCE promueve el emprendimiento; la versión infoshow de 1984, Big Brother (1999) y también encontramos Matrix (1999), la copia que los hermanos Wachowski hicieron de The Third Eye (1981) de Sophia Stewart, un “mundo feliz” basado en el consumo, en la ignorancia y la indiferencia colectiva. Si Baudrillard decía de An American Family (1973) que la verdad que reflejaba el proto-reality no era la verdad de la familia Loud sino la verdad de la propia televisión, en ese caso Matrix refleja, no la verdad de la existencia humana, sino la verdad de Matrix como sistema de simulación biológico perfecto. No en vano al último Robocop (2014) la corporación que lo construye tiene que bajarle los niveles de dopamina hasta el punto de perder toda empatía para poder ser más manipulable y poder llegar a sus objetivos: justificar el uso generalizado de sus drones. Quizás, como decía Nuria Araüna, Un mundo feliz es la distopía de las clases medias y 1984 la distopía de las clases pobres y oprimidas.
Christopher Baker, Big Bang Data

En 1999 también asistimos a la reconstrucción de la masacre de Columbine a través de las cámaras de videovigilancia, algo que encontraremos perfeccionado con el crowdsourcing que organizó la policía de Boston después del atentado en la Maratón del abril 2013. Todos los ciudadanos se convirtieron en policías potenciales, como en el capítulo White Bear de Black Mirror (febrero de 2013). Han pasado casi quince años desde el cambio de siglo y hoy el ojo del Gran Hermano vigilando “el mundo feliz” es ya una realidad: desde las cámaras que las aseguradoras ponen en los coches en Rusia, pasando por el Google Street View, la minúscula cámara Memoto con su eslógan “Recuerda cada momento”, hasta los ojos biónicos (Sensimed), las neurocams (Neurowear) y las Google Glasses (Google), que hacen factible la concepción del mundo según la cual la copia ha sobrepasado, en todo, al original. Nada puede esconderse a ese nuevo “palacio de cristal” que es internet, el gran ojo de Zuckerberg todo lo ve, los datos digitales son más rastreables que nuestros signos en el mundo físico. Es lo que pudimos encontrar en la exposición Big Bang Data: la realidad virtual ya no es una simulación 3D, es el uso que hacen los gobiernos y las grandes corporaciones de los millones de datos que poseen sobre nosotros a través de rastrear nuestros movimientos digitales. Cuando los algoritmos saben más que nuestras madres, cuando la publicidad produce a la medida de nuestros deseos más personalizados, cuando la finalidad del sistema es poder preveer patrones de consumo para poder modificar, a la vez, movimientos bursátiles, entonces, Huxley y Orwell se vuelven indiscernibles, la fusión distópica ha tenido lugar, la reificación del hombre deviene algo natural en lo más bajo de la cadena trófica.



(v. catalana)
30 ANYS DESPRÉS DE 1984
Ingrid Guardiola

Han passat trenta anys de la data en la qual George Orwell ubicava la seva distopia 1984 (1949). Orwell parteix de Nosotros (1921) de Yevgeni Zamiatin, on l'Estat té un control total sobre la vida pública i privada dels seus ciutadans, reprimint qualsevol forma de dissidència, vigilant i controlant la seva intimitat en un món on els edificis són de vidre perquè res sigui amagat. Si Zamiatin interlocuta amb el totalitarisme de la Rússia tsarista i la Rússia boltxevic, Orwell apuntarà a Stalin i al nazisme. A 1984 el Partit Únic controla els seus ciutadans des dels seus ministeris (Ministeri de la Veritat, de l'Amor, de la Pau i de l'Abundància) i des de l'ull omnímode del “Gran Germà”. El lema del Partit és: “Guerra és Pau, Llibertat és Esclavitut, ignorància és Força”, això és, mantenir en la ignorància al poble (Moronoz diria “mantenir-lo entretingut”) aniquila tota possibilitat de sublevació i la Policia del Pensament s'encarrega d’acomplir-ho. L'habitació 101 és on el Ministeri de l'Amor executa les seves tortures; és Guantànamo, Abu Ghraib, Sarajevo, són els camps cambodjans a mans dels Khmer Rouges, els camps de Ruanda plens de cadàvers tutsis, són les rerebotigues de Jakarta en època de Suharto, és Gaza, però l'habitació 101 és també la CNN quan ens desinformava de la Guerra d'Iraq el 1991, els telenotícies nordamericans, anglesos i espanyols fent la seva pròpia versió del Why we fight davant la invasió d'Iraq del 2004. Sense mitjans de comunicació no hi ha legitimació del poder que valgui, això ho sabia Hitler, però també Berlusconi i qualsevol polític que basi les seves polítiques en la coacció social.

Los juegos del hambre: esponsoritza un tribut

Hi ha una data clau en què es recupera l'esperit orwellià, és la fi de segle; les cabòries que desperta l'entrada del 2000 fan que a la distopia orwelliana se li sumi la distopia huxleiana d’Un Món Feliç (1932). Huxley ens diu que per assegurar la felicitat contínua la societat ha de ser manipulada, se l'ha de privar de la llibertat d'expressió i d'elecció i les seves experiències emocionals i intel·lectuals han de ser inhibides. Huxley dibuixa una societat d'autòmats, fordista (no en va aquest “nou” model social s'inaugura el 1908 gràcies a John Ford), d'éssers feliços i sense ànima, programats per a complir la seva funció, per acatar el programari com si d'un software es tractés. La tecnologia en Huxley està posada al servei del control i la felicitat tecnodirigida. Com deia Postman a finals dels anys vuitanta: “Huxley, a diferència d'Orwell, es va adonar que fa falta amagar-li res a un públic que és insensible a la contradicció i que està narcotitzat per les diversinos tecnològiques”. Per això Postman diu que “el que Huxley ens ensenya és que és més probable que en l'era de la tecnologia avançada sigui un enemic de cara somrient el que ens digui a la destrucció espiritual i no un que mostri sospita i odi (…) Al Gran Germà el vigilem nosaltres per pròpia voluntat”.


Black Mirror, Charlie Brooker

En l'òrbita huxleiana, alguns dels productes que van aparèixer en aquest trànsit d'era van ser:  El Show de Truman (1998) que convertia la vida del common man en un reality show a temps real (el Mite de la Caverna en tot el seu apogeu, però on la “veritat” ha estat substituïda per la figura de “el realitzador televisiu”); Battle Royal (1999) de Koushun Takami, un relat d'“estat policial” que usa el joc i la violècia com una forma de càstig i control dels joves a través de la Llei de la Reforma Educativa del Mil·leni que promou l'individualisme i la pròpia supervivència de la mateixa forma que la LOMCE promou l'emprenaduria; trobem la versió infoshow del 1984 d’Endemol, The Big Brother (1999) i també Matrix (1999), la còpia que els germans Wachowski van fer de The Third Eye (1981) de Sophia Stewart, un “món feliç” basat en el consum, la ignorància i la indiferència col·lectiva. Si Baudrillard deia de An American Family (1973) que la veritat que reflexava  el proto-reality no era la veritat de la família Loud, sinó la veritat de la pròpia televisió, en aquest cas Matrix reflexa, no la veritat de l'existència humana, sinó la veritat de Matrix com a sistema de simulació biològic perfecte. No en va a l'últim Robocop (2014) la corporació que el construeix ha de baixar-li els nivells de dopamina fins al punt de perdre tota empatia per poder ser més manipulable i poder arribar als seus objectius: justificar l'ús generalitzat dels seus drones. Potser, com deia la Núria Araüna, Un Món Feliç és la distopia de les classes mitges i 1984 la distopia de les classes pobres i oprimides. 

Imatges de les webcams de Columbine

El 1999 també assistim a la reconstrucció de la massacre de Columbine a través de les càmeres de videovigilància, quelcom que trobarem perfeccionat amb el crowdsourcing que va organitzar la policia de Boston després de l'atemptat a la Marató de l'abril del 2013. Tots els ciutadans es van convertir en policies potencials, com en el capítol White Bear de Black Mirror (febrer de 2013). Han passat quasi quinze anys del canvi de segle i avui l'ull del Gran Germà vigilant “el món feliç” és ja una realitat: des de les càmeres que les asseguradores posen en els cotxes a Rússia, passant pel Google Street View, la minúscula càmera Memoto amb el seu eslògan “Recorda cada moment”, fins als ulls biònics (Sensimed), les neurocams (Neurowear) i les Google Glasses (Google), que fan factible la concepció del món segons la qual la còpia ha sobrepassat en tot a l'original. Res pot amagar-se a aquest nou “palau de vidre” que és internet, al gran ull de Zuckerberg que tot ho veu, les dades digitals són més rastrejables que els nostres signes en el món físic. És el que vam poder trobar a l'exposició Big Bang Data: la realitat virtual ja no és una simulació 3D, és l'ús que fan els governs i les grans corporacions dels millons de dades que posseeixen sobre nosaltres a través de rastrejar els nostres moviments digitals. Quan els altoritmes saben més que les nostres mares, quan la publicitat produeix a la mesura dels nostres desitjos més personalitzats, quan la finalitat del sistema és poder preveure patrons de consum per a poder modificar, a la vegada, moviments bursàtils, llavors Huxley i Orwell es tornen indiscernibles, la fusió distòpia ha tingut lloc, la reificació de l'home esdevé quelcom natural en el més baix de la cadena tròfica.

Christopher Baker, Big Bang Data








miércoles, 10 de septiembre de 2014

MONTSERRAT ABELLÓ (Tarragona, 1 de febrer de 1918 − Barcelona, 9 de setembre de 2014)

I aprenc a dir que No.

Amollo en la nit
la veu amarga o
la veu esperançada.

I aprenc a dir que No.

Que ja no és temps de plorar
ni de lamentar-se, ni tampoc
el de cercar excuses fàcils.

I aprenc a dir que No.

Montserrat Abelló


jueves, 31 de julio de 2014

HARUN FAROCKI R.I.P.



Gran, gran pèrdua.

lunes, 21 de julio de 2014

L'ERA DEL BUIT: Punts de fuga arreu, enlloc


Data Center de Facebook + Anthony McCall (clicar per ampliar)

Data Center de Google + Mondrian (clicar per amplicar)

Data Center de Google + Turrell (clicar per ampliar)

lunes, 5 de mayo de 2014

HEROIS DE MÓNS CADUCS

Els dos premis que Sobre la marxa (Jordi Morató, producció de Termita Films) han rebut en el D’A i el llarg viatge que ha gaudit per festivals d’arreu m’ha recordat un tema del qual hagués volgut fer un article, però que no va arribar a sortir: els herois de “móns caducs” tractats en documentals. No cal veure (o sí) Bye Bye Barcelona per adonar-se de com les ciutats estan segrestades a mans del turisme més caníbal amb la complicitat de l’administració pública, de com la geografia de les ciutats va cedint a mans de les franquícies de grans corporacions (“oh, benvinguts, passeu passeu, que casa meva és casa vostra”), de com la gentrificació és inevitable i està calculada. En paral·lel,  trobem una revifalla del DIY, del patchwork, del menjar orgànic i del craft de tot tipus, com una pràctica que ens acosta a un modus vivendi i operandi antic i llunyà, reactualitzat sota els paràmetres de la moda i de l’apropiacionisme (amateur i comercial a parts iguals), i en molts casos també per les ganes que té la gent de fer les coses "diferent" de la manera que té el "sistema" de funcionar/produir/reproduir. Si bé les “Fires Creatives” que hi ha sobre aquests temes són cada vegada més abundants, els oficis més tradicionals (i els seus treballadors de “tota la vida”) s’han vist expulsats del mercat. Els oficis tradicionals només són ben acollits si poden ser exposats davant la massa dels turistes. Això vol dir que aquestes pràctiques són rellegides fora dels seus contextos originals,  més enllà de la pròpia tradició, trencant amb l’herència oral i amb l’experiència directa, fora també de la seva força productiva i social; aquests contextos han esdevingut espais marginals que no interessen ni al poder fàctic (de la tradició només en queden les banderes, els himnes i les icones populars més comercialitzables) ni a les revistes de tendències. Hi ha molts documentals que han preservat bona part d’aquest llegat, han momificat la memòria d’aquests petits i humils “herois” d’aquests móns caducs. En el documental produït a Catalunya en podem recordar uns quants. No són, necessàriament, móns tan “antics”, ni tampoc només representats d'oficis atàvics, però sí que són espais socials i personatges posats en un marge real. Només n'he agafat alguns, uns pocs, 12. 

1) Sobre la marxa (2014), de Jordi Morató (una producció de termita films): el protagonista és Josep Pujiula (conegut com a Garrell o el Tarzan d’Argelaguer), constructor del famós bosc de cabanes de la zona. El 2013 la falta de permisos municipals va posar fi al poblat de fusca construït fa 45 anys. 


2) Bugarach (2012), de Ventura Durall, Sergi Cameron, Salvador Sunyer: alguns dels visionaris, new age i primitius que poblen la pel·lícula ens recorden una altra manera de relacionar-nos amb l’entorn, el lloc, a través de l’al·lucinació autogestionada entesa com a forma de vida.


3) El Somni (2008), Christophe Farnarier: el protagonista és en Pipes i el seu ramat amb el qual fa la transhumància. Al documental en Pipes passa els seus últims dies de pastor mentre les carreteres li passen per sobre.


4) Dime quién era Sanchicorrota (2013), de Jorge Tur: els pastors de les Bardenas també són alguns dels protagonistes, tan antics com la pròpia llegenda del bandoler Sanchicorrota.

Dime quién era Sanchicorrota - Tell me about Sanchicorrota (Official trailer) from Jorge Tur Moltó on Vimeo.

5) La Plaga (2013) de Neus Ballús: també quedarà en el record la Maria Ros, la dona gran, malformada de naixement, autosuficient i autodidacta, valenta fins al final, vinguda a menys quan l’han de treure de la seva casa i portar-la a una residència d’ancians, va deixar a la Neus una mica més sola abans d’acabar la pel·lícula, traspassant. Raül Molist és el pagès de La Plaga que intenta, de totes totes, dur endavant el seu negoci de la pagesia. La plaga que pateix el pagès pot entendre's també metafòricament: el comerç de proximitat no pot competir contra els productes importats de les grans multinacionals.


6) El cielo gira (2005), Mercedes Álvarez: el món que desapareix és el d’Aldeaseñor, un poble de Sòria amb només 14 habitants. El món que coneixia Mercedes Álvarez es veu transformat amb la construcció d’un hotel enmig del poble, tal com es transforma el món per al pintor Pello Azketa (un dels altres protagonistes del documental, tot i que puntual) als 70s quan comença a perdre la visió fins a quedar pràcticament cec.


7) El Sastre (2007), d’Óscar Pérez: La petitíssima sastreria del Raval i el seu sastre sorrut, mentider i malcarat (i així i tot, entranyable), sempre serà recordada. Encara existeix.


8) La Leyenda del Tiempo (2006), d’Isaki Lacuesta: ens acostem al petit Isra, cantaor gitano, que no pot cantar perquè està passant el dol del seu pare. L’Isra, avui en dia, ja té la seva pròpia família. L’Isaki Lacuesta i la Isa Campo no li perden la pista.


9) Can Tunis (2009), de José González Morandi i Paco Toledo: els nens de La Mina, enmig de la droga, i amb la banda sonora de “Escombros” de Mártires del Compás.


10) La Troll (2006) de José González Morandi i Eva Serrats: la Troll és un altre dels personatges del districte de Ciutat Vella més emblemàtics; mulata, sense cama, cara-dura i exhibicionista, més llesta que tots, artista de la retòrica, excèntrica i amant del seu públic i, alhora, timó de molts descarriats. Encara la veiem de tant en tant, sobreviu.


11) Iván Z (2004), d’Andrés Duque: segueix al cineasta Iván Zulueta (Arrebato, 1979), vivint amb la seva mare en una casa fora del temps; ell mateix sembla sortit de Sunset Boulevard, però a la “castellana”. Artista com pocs, obsessionat amb els cromos, Walt Disney, la infància i el propi cinema. Amb la seva mort se n’ha anat una altra manera de fer i entendre el cinema (que, per sort, ha trobat el seu relleu).



12) Més enllà del mirall (2006) de Joaquim Jordà: el que vam perdre és un amic i un mestre per molts, un personatge que sempre va posar el dit a la llaga, que analitzava les convencions en un món que, si el mires de prop (i ell te l’ensenyava a mira de prop i d’esbiaix, obtusament), ho és tot menys convencional, un món fet d’excepcions que ridiculitzen la regla.

sábado, 23 de noviembre de 2013

AMAZON


"TRABAJA DURO / DIVIÉRTETE / HAZ HISTORIA": 
les fal·làcies, paradoxes, hipèrboles i mentides que es troben en els magatzems d'Amazon. Fraseologia descendent. Clarividència del fotoperiodisme. Tatuatge de l'empresa que funciona com un eloqüent auto-retrat. 

1) Treballa dur per sobre de totes les coses 
2) Diverteix-te: com et pots divertir treballant 14 hores al dia en un cau empaquetant?
3) Fes història: engega a pastar fang la teva pròpia història personal en pro de la història de l'empresa de la qual se'n beneficiaran els directius. L'expressió "fer història" hauria d'estar prohibida dels diccionaris: l'única manera de "fer història" és millorant les condicions de vida del present. No la dels esportistes, no la dels sonats que es dediquen als reccord guiness, no la dels CEO's de les empreses (semblen els tres únics sectors on es pot "fer història"), no només, també i sobretot, la millora de les condicions de vida de la ciutadania en general. Si es "fa història" a costa de l'explotació laboral, llavors se'n diu "repetir la història", la història de sempre.

MÉS INFO SOBRE LES CONDICIONS DELS TREBALLADORS D'AMAZON: AQUÍ i AQUÍ.

jueves, 18 de julio de 2013

AQUESTA NIT

Lucien Freud

Dustin Hoffman a Cowboy de Medianoche


Veure Cowboy de Medianoche abans d'anar a dormir i tenir insomni. La crisi dels anys 70's reflexada en dos pobres "pàjarus" torturats per un passat que no els abandona (per a bé i per a mal), es va solapar amb el vídeo que havia vist de la pujada neonazi en una Grècia enfonsada en la misèria (3/4 parts) i es va solapar amb un parell de notícies sobre negocis que portaven quasi 40 anys a les espatlles i que ara havien de tancar. Em va agafar una estranya sensació de "no ens en sortirem", i només podia pensar amb en Dustin Hoffman tot ple de forats, com un Gruyère, i la cara suada com un pernil o com un d'aquells quadres de Lucien Freud, que ara valen tants diners, però que estan igual de suats, i amb el pare de l'Angelina Jolie, fent de Gigolo (un dels precedents de River Phoenix a My Own Private Idaho, sobretot pel tema de les visions), pagant-li (sense que ho sapigués ell) la carrera a la seva filla, símbol de la frivolitat extravagant de les classes riques en el s.XXI. I pensava com em costava guanyar diners, i el poc que costava que ja no hi fossin duent una vida sòbria per damunt de tot. I llavors vaig pensar que "sí que ens en sortirem" i llavors vaig pensar "que no ens en sortirem", "que sí", "que no", i de cop va començar a fer una temptesta sobre Barcelona brutal, i com els bebés que s'adormen de tant plorar, jo em vaig adormir de tant ploure.

martes, 2 de abril de 2013

SOY CÁMARA: ASUNTOS DOMÉSTICOS



El viernes 12 de abril a las 19:30h se emitirá el capítulo "ASUNTOS DOMÉSTICOS" del programa SOY CÁMARA, una coproducción de TVE y el CCCB. A los mandos (documentación, guión y dirección) hemos estado M.a. Blanca y yo misma, montado por Guillothina, con la ayuda del Dept. de audiovisuales del CCCB (Gloria Vilches, Ángela Martínez, José Antonio Soria, Juan Carlos Rodríguez).

SINOPSIS:
Soy Cámara: Asuntos domésticos parte de Your Lost Memories, un proyecto transmedia de devolución de recuerdos familiares en formato Super8 para adentrarse en el inagotable mundo de las home movies. Hace un repaso a la evolución del formato home movie a través del desarrollo tecnológico y moral a partir de los autores más importantes del género. El programa se estructura en cuatro bloques temáticos: La promesa de la felicidad eterna, El hogar como infierno, Imágenes vs. Experiencias y Exhibicionismo. Se parte de lo más arcaico de las home movies (la retórica de la felicidad en el Super-8) a lo más contemporáneo (el exhibicionismo en la era Youtube), planteando dilemas como hasta qué punto nuestra memoria está más condicionada por estas imágenes que grabamos que por la experiencia que tenemos de las cosas. En un mundo cada vez más lleno de cámaras y pantallas, saturado de copias sin originales, ¿qué papel jugará la memoria personal?¿Cómo será posible no dejar memoria de ciertos momentos, reclamar el derecho al olvido?

lunes, 11 de marzo de 2013

INTERNET O LA VIDA

Jone Reed

Nota breu des del Centre Cívic, fa un parell de dies:

"A casa ha petat internet abans que jo. 
Al centre cívic fan un curs de palmes. 
Hi ha més gent recollint mainada que al vernissage de després, una mica trist, van oferint vi com a plaça, però no hi ha prou set. 
Ja no recordava l'slow motion de la internet del barri, ja no recordava què era que el teu cap anés més ràpid que la connexió wi-fi. 
Al diari El País diuen que el consum de més de 20 grams d'embotit escurça la vida (dec estar en el pack). 
Tan de bo pogués fer una foto a la noia que tinc al costat, porta un mocador ribetejat en or preciós al cap i té cara de bull-dog amable. Al centre precís, al lateral del nas xat, li batega un brillant com si fos Collserola. 
Homes curats, com recent sortits d'una pelleteria, fumen, amb ulls liquosos, fins quedar grocs. 
Quina meravella la lentitud de la wi-fi, podria escriure una micro-novel·la. Arri, arri!"

viernes, 1 de marzo de 2013

VIDA DESPRÉS DE LA MORT



Després de llegir això: "L'aplicació LivesON, una nova aplicació per twittejar després de la mort" (veure la notícia sencera aquí), només queda pensar amb el primer capítol de la segona temporada de BLACK MIRROR de Charlie Brooker i llegir aquest fragment de Benjamin:

"El lema de Balzac puede aplicarse a desvelar la era del Infierno. Porque nos revela que este tiempo no quiere saber nada de la muerte y que la moda hace burla de ella; que la aceleración que sufre el tráfico y el tempo a que se comunican las noticias –al ritmo de edición de los periódicos–, se dirigen al hecho de eliminar toda interrupción, todo fin abrupto y repentino, de modo que la muerte, como corte, sólo se da como continuidad con lo rectilíneo del curso [...] del tiempo." Obra de los pasajes, Benjamin

Quina angoixa vital i moral, una sensació propera als mites grecs (Sísif, Tàntal...): la condemna a viure per sempre, de no poder dir "prou".

miércoles, 27 de febrero de 2013

Parce qu’on a toujours été les vrais gentils



Part de "La generació perduda" es sentiran (o ens sentirem, a estones) reflexats en aquest preciós text de Noisenews publicat a La Blogothèque que acaba així: "Así que cuando nos dijeron que tendríamos que aplastar a nuestros compañeros, aprender a vendernos, ser asesinos para tener éxito, bla, bla, bla, hicimos lo que mejor conocíamos: no tener éxito. Nunca sabremos al final si era por pereza, incapacidad o debido a esos"valores" fantasma. Pero fracasasamos. Es esto lo que nos unió, en un momento dado. Un gran grupo de perdedores demasiado viejos y panzones para ser adolescentes y demasiado ambiciosos para ser adultos. Así que pensamos que no era grave"

I és que com el text indica, i com aquí es practica, "la mayoría de las veces hablamos por hablar". I el bé que ens fa! Un no para de fer coses, de treballar en múltiples direccions, tot i pràcticament no tenir, físicament, res. Les 24h que té el dia no són suficients per arribar a tot, al bosc infinit des les gestions. Som productius d'una altra manera, no ens fa por deixar un camí d'engrunes enlloc d'anar amb el pà sota el braç, ni que el regne minusvàlid dels "valors fantasmes" dissimuli el tro omnipotent de les divises, ni que els micro-sous caricaturitzin la nòmina comuna, i els pisos compartits substitueixin la santa trinitat familiar. Però a mesura que passa el temps et vas adonant que la matèria (ni que sigui la pròpia), sempre traiciona, i que tard o d'hora hauràs de tenir un pla. 

(El text original i complet en francès: aquí). Noisenews és a Yo La Tengo el que Yo La Tengo és al text de Noisenews. 

viernes, 8 de febrero de 2013

POR DEBAJO DE LOS BUITRES

Escribía hoy, Javier, en El Butano popular, algo que sólo puedo reproducir por entero:
"Homenaje a Curtis Garland
Ola, k ase, cari? ¿Lloras porque se fue el pez con los ojos de plata? ¿Qué poeta lo escribió, o fue la Biblia?: que cada cual entierre a sus muertos. Vivimos de rodillas, cielo, con los dedos despellejados de tanto excavar fosas. Cioran lo decía con ese tono que tenía de jefe de estación: la vida es un sistema de despedidas. Y de despedidos. ¿Te acuerdas de cuando el pan y el periódico eran lo mismo? Lo más auténtico de la mañana. La barra de pan, el diario doblado. La vida recién salida del horno. Pero vaya mierda de pan que se hace ahora. Está precongelado, como los periódicos y como el hombre aquél de la Edad del Hierro que se encontraron en Suiza. Venga, ponte las mallas y empieza a dar saltos, que hay que conservar la delgada línea roja. Quiero decir, que hoy los periódicos no traen nada que nos emocione. Ay, cariño, vámonos a ver otra vez la de Tarantino. Esa película es un canto al Ola K Ase. El pistolero negro se pasa todo el rato diciéndolo, a su manera, claro. Cada tiro suyo es un Ola K Ase.
Disparos, disparos, disparos. Los calendarios tabletean igual que metralletas y el reloj de la cocina es una mina antipersonas. Se están muriendo los hombres que escribían novelas del Oeste. En España siempre hemos entendido muy bien eso del lejano Oeste. Somos una tierra de pueblos en medio de la nada, de hombres que silban solitarios y de gente dispuesta a ahorcarte en el árbol más cercano porque no eres de los suyos. Gente de gatillo fácil. Hemos aprendido a desenfundar rápido y a poner la bala donde ponemos los ojos. Sí, cariño, mírame a los ojos con tus balas de plata. Hoy tienes los ojos grises, qué delicia. Las nubes rojas del Colorado, las montañas sagradas, los ríos sin retorno. Un escritor sólo necesita un paisaje. Escribir es eso, cielo, es ponerse en medio de las cosas. Sin miedo al huracán. Llega gimiendo, sí, y el aire ardiendo te arranca la piel a tiras; pero eso es lo más bonito de la escritura. Achicharrarse en medio de las cosas. Ya ves, amor mío, se nos mueren los escritores del Oeste, se nos caen por el desfiladero. Dentro de un rato salgo para un entierro. No mires atrás, los cementerios están siempre delante nuestro. Somos carnaza. Sólo venimos al mundo para darles de comer a los buitres".

miércoles, 6 de febrero de 2013

CURTIS GARLAND R.I.P./D.E.P.


Entrevista a través d'Isabel Sucunza

Imagen Via Miqui Otero

Sólo me acuerdo que Javier Pérez Andújar, Juan Pablo Caja y yo estábamos fuera de un restaurante, que hacía un poco de frío, y que apareció en la conversación, como quien no quiere la cosa, el nombre de Curtis Garland (su amigo, por otro lado). Automáticamente brilló un quiosco y las inequívocas ganas de conocer a este hombre que hacía de la aventura y la infancia su asilo. Se ha hecho tarde.

martes, 5 de febrero de 2013