miércoles, 12 de marzo de 2014

EL MUSEU A LA CAMBRA FOSCA / EL MUSEO EN LA CÁMARA OSCURA (publicat avui al Cultura/s de LV)

EL MUSEO EN LA CÁMARA OSCURA (castellano)

El museo es una máquina de producción de sentido pero, ¿cómo lo hace? Maurice Blanchot, cuando habla del “mal del museo” indica que en él “el arte se reduce a sí mismo, se empobrece al perder el mundo, los dioses y quizás los sueños”, unos dioses que se han vuelto cuadros, una pintura que no es más que pintura. Y añade: “¿Por qué las obras artísticas tienen esta ambición enciclopédica que las lleva a disponerse juntas, para ser vistas en común, con una mirada tan general, confusa y floja de la cual no puede inferirse, sino, la destrucción de toda analogía de auténtica comunicación?”. Es lo que vemos en una escena de The Kiss que tiene lugar en el Museum of Fine Arts de Lión. Greta Garbo y Conrad Nagel están sentados en medio de una de las salas del museo cuando aparece un trabajador que va explicando las obras de arte con la velocidad de quien pierde un tren y seguido por una manada de gente que se dedican a tomar notas. Lo mismo pasa en todos aquellos vídeos de Youtube de turistas filmando la Mona Lisa en medio de una munión de cámaras: obra desaparecida detrás de la masa, engullida por las cámaras, invisible detrás de la vitrina física e histórica, ídolo muerto en manos de los feligreses y de sus guías del top ten del arte. Entre el turista integrado y los artistas apocalípticos como Malevich, que encontraban sensato quemar los museos, habría aquellas películas y programas de televisión que han recogido la memoria del arte, refrescando su relato. Es el caso de Toute la mémoire du monde de Alain Resnais, un periplo por la estructura y funcionamiento de la Biblioteca Nacional Francesa o la escena de El Satiricón de Fellini cuando Encolpio va a parar en una sala llena de reliquias que representan toda la mitología griega. En Ways of Seeing John Berger hace un estudio sociológico de las representaciones de la pintura occidental moderna, analizando la historia del arte desde el punto de vista de las clases sociales y del género, entre otros, comparando el desnudo femenino que encontramos en estas pinturas al óleo con la publicidad televisiva. Alain Jaubert en Palettes, por contra, estudia las condiciones materiales de algunos cuadros y hace de ellos un análisis genealógico y arqueológico (un cuadro como Les Tricheurs de Georges de la Tour nos puede llevar hasta Caravaggio o la historia de los juegos de cartas).

The Kiss

Entrados en el siglo XXI, el tema continúa en el cine; el caso más extremo es el de El arca rusa de Aleksandr Sokurov, un plano-secuencia que fue rodado en un solo día en el Museo Hermitage de San Petersburgo y que cuenta 300 años de la historia rusa a través de un narrador revenant, 33 salas del museo, más de 2.000 actores y tres orquestras en vivo. En su lado opuesto está la obra de Danièle Huillet y Jean-Marie Straub Une visite au Louvre; la cámara se para en los cuadros largo rato porque, como dicen ellos, “de lo que se trata es de mirar con los ojos”. La película está basada en el libro de Joachim Gasquet Cézanne, y los autores se apropian de las palabras de Cézanne cuando visitó el Louvre para posicionarse ante las obras: el repudio ante Giotto, Cimabue o David, la atracción por Veronese, Murillo, Delacroix o Courbet; pero, sobretodo, la idea de que para querer una pintura hace falta haber estado delante de ella hasta perder la conciencia, descender en ella hasta dejar de ser, algo imposible en los museos actuales, con las obras cubiertas por cristales, luces, audio-guías o la fatiga del turista que ha desistido en su heroica tarea de producción de sentido. Contra las guías y las interpretaciones clásicas de las obras se presenta Museum Hours de Jem Cohen, rodada en el Museo de Historia del Arte de Viena (el museo también protagonista de Das Grosse Museum de Johannes Holzhausen, presentada en la Berlinale de este año). Johann, el vigilante de la sala, busca repeticiones de motivos en las obras de Bruegel, empatiza con la pobreza de Rembrandt y ve los adolescentes atraídos por las pinturas de Cranach como lo están ante las películas de terror (por no mencionar los desnudos y su despertar sexual); en un momento dado, una guía del museo da a los turistas una lección magistral sobre Bruegel, el “primer documentalista”, pero ellos reclaman la versión del “libro-guía”. La película hace dialogar los detalles de los cuadros con los detalles de la ciudad, este “museo” dinámico donde testimonioniar el paso del tiempo y donde lo que importa no es qué miras, sino mirar, con aquella atención que reclamaba Cézanne.

El Arca Rusa

Más allá de la reconstrucción del relato de las obras, están las películas que establecen un juego de espejos entre estas y los protagonistas. Gorchakov, en Nostalghia de Tarkovski, va a ver la Madonna del Parto de Piero della Francesca porque le recuerda a su mujer; con el fresco al fondo de la capilla, innombrables pájaros salen del vientre de una estatua de la virgen ante los rezos de las mujeres, dando a ver el milagro que la pintura esconde. Actualmente, el cuadro se encuentra en un pequeño museo cerca de la capilla, a pesar de que las mujeres del pueblo consiguieron, protestando, que estuviera en su enclave original durante un tiempo. Tarkovski buscará, constantemente, resonancias entre los personajes y las obras: es Ginevra de Benci de Leonardo en El espejo, las iconas rusas en Stalker y Andrei Rubliev, Cazadores en la nieve de Bruegel (cuadro que también aparece en Melancholia de Lars Von Trier) en Solaris… El juego de espejos simbólico de Tarkovski pasa a ser literal en Hitchcock en películas como Vértigo en la cual Madelaine se identifica “hasta la muerte” con su bisabuela, Carlota Valdés, representada en un cuado en el San Francisco’s Palace of the Legion of Honor; o en Rebecca donde la protagonista se viste igual que un antepasado de su novio, Carolina de Winter, también momificada en un cuadro. La idea del doble es aún más evidente en películas como La Mejor Oferta donde el protagonista se dedica a coleccionar retratos de mujeres, como si la suma de las partes construyeran el pigmalión perfecto.

Nostalghia

Los museos, por esta aura que otorga el hecho de ser un espacio que funciona como receptáculo de la “Historia”, han sido en el cine el escenario de las mejores historias de suspense o de terror: Blackmail de Hitchcock y su persecución en el British Museum; los robatorio de grandes reliquias en Topkapi, en How to steal a milion o en The Thomas Crown Affair; los misteriosos casos del terror surrealista de Rod Serling con su programa televisivo Galeria Noctura (una recomendación de esta enciclopedia  humana que es Andrés Hispano) o el caso de The Relic, un film de terror ambientado en el Museo de Historia Natural de Chicago, hasta llegar a El Código da Vinci, contextualitzado en el Louvre, donde la Historia queda aniquilada en manos de la especulación esotérica y Leonardo es una anécdota al lado del Priorato de Sión. También quedan en anécdota las obras de arte que aparecen en La Gran Belleza en una Roma de ruinas televisivas hijas de Mediaset y que esconden aquellas bellas ruinas que incluso quedaban lejos en manos del gran Fellini. Finalmente, cabe recordar La Ville Louvre (1991) de Nicolas Philibert, donde se ejemplifica claramente aquello que Hito Steyerl plantea en su texto El Museo como Fábrica. El Louvre se toma como una ciudad, con todos sus gremios (conservadores, restauradores, guardias, carpinteros…), que hacen que la máquina funcione. Que el museo sea una máquina de producción de sentido, en parte es gracias a todo este material humano indispensable que hace que el museo sea algo más que un edificio para acoger la masa. A ellos, como a los artistas, como a la contemplación sin prisas, nos debemos.

La Ville Louvre

EL MUSEU EN LA CAMBRA FOSCA (català)

El museu és una màquina de producció de sentit, però com ho fa? Maurice Blanchot, quan parla del “mal del museu” indica que en ell “l’art es redueix a si mateix, s’empobreix al perdre el món, els déus i potser el somnis”, uns déus que s’han tornat quadres, una pintura que no és més que pintura. I afegeix: “Per què les obres artístiques tenen aquesta ambició enciclopèdica que les porta a disposar-se juntes, per ser vistes en comú, amb una mirada tan general, confusa i fluixa de la qual no pot inferir-se, sinó, la destrucció de tota analogia d’autèntica comunicació?”. És el que veiem en una escena de The Kiss que té lloc al Museum of Fine Arts de Lió. Greta Garbo i Conrad Nagel estan asseguts enmig d’una de les sales del museu quan apareix un treballador que va explicant les obres d’art amb la velocitat de qui perd un tren i seguit per una manada de gent que es dediquen a prendre notes. El mateix passa en tots aquells vídeos de Youtube de turistes filmant la Mona Lisa enmig d’una munió de càmeres: obra desapareguda darrera la massa, engolida per les càmeres, invisible darrera la vitrina física i històrica, ídol mort a mans dels feligresos i de les seves guies del top ten de l’art. Entre el turista integrat i els artistes apocalíptics com Malevich, que trobaven sensat cremar els museus, hi hauria aquelles pel·lícules i programes de televisió que han recollit la memòria de l’art, refrescant-ne el seu relat. És el cas de Toute la mémoire du monde d’Alain Resnais, un periple per l’estructura i funcionament de la Biblioteca Nacional Francesa, o l’escena de El Satiricó de Fellini quan Encolpio va a parar a una sala plena de relíquies que representen tota la mitologia grega. A Ways of Seeing John Berger fa un estudi sociològic de les representacions de la pintura occidental moderna, analitzant la història de l’art des del punt de vista de les classes socials i del gènere, entre d’altres, comparant el nu femení que trobem en aquestes pintures a l’oli amb la publicitat televisiva. Alain Jaubert a Palettes, per contra, estudia les condicions materials d’alguns quadres i en fa una anàlisi geneològica i arqueològica (un quadre com Les Tricheurs de Georges de la Tour ens pot portar fins a Caravaggio o la història dels jocs de cartes).

Satyricon

Entrats en el segle XXI, el tema continua en el cinema; el cas més extrem és el de El arca rusa d’Aleksandr Sokurov, un pla seqüència que va ser rodat en un sol dia al Museu Hermitage de Sant Petersburg i que explica 300 anys de la història russa a través d’un narrador revenant, 33 sales del museu, més de 2.000 actors i tres orquestres en viu. En el seu costat oposat hi ha l’obra de Danièle Huillet i Jean-Marie Straub Une visite au Louvre; la càmera s’atura en els quadres llarga estona perquè, com diuen ells, “del que es tracta és de mirar amb els ulls”. La pel·lícula està basada en el llibre de Joachim Gasquet Cézanne, i els autors s’apropien de les pròpies paraules de Cézanne quan va visitar el Louvre per posicionar-se davant les obres: el rebuig a Giotto, Cimabue o David, l’atracció per Veronese, Murillo, Delacroix o Courbet; però, sobretot, la idea de que per estimar una pintura cal haver estat davant seu fins a perdre la consciència, descendir-hi fins a deixar de ser, quelcom impossible en els museus actuals, amb les obres cobertes per vidres, llums, audio-guies o la fatiga del turista que ha desistit en la seva heroica tasca de producció de sentit.  Contra les guies i interpretacions clàssiques de les obres es presenta Museum Hours de Jem Cohen, rodada en el Museu de Història de l’Art de Viena (el museu també protagonista de Das Grosse Museum de Johannes Holzhausen, presentada a la Berlinale d’enguany).  Johann, el vigilant de la sala, busca repeticions de motius en les obres de Bruegel, empatitza amb la pobresa de Rembrandt i veu els adolescents atrets per les pintures de Cranach com ho estan davant les pel·lícules de terror (per no parlar dels nus i el despertar sexual); en un moment donat, una guia del museu dóna als turistes una lliçó magistral sobre Bruegel, el “primer documentalista”, però els turistes reclamen la versió del “llibre-guia”. La pel·lícula fa dialogar els detalls dels quadres amb els detalls de la ciutat, aquest “museu” dinàmic on testimoniar el pas del temps i on el que importa no és què mires, sinó mirar, amb aquella atenció que reclamava Cézanne.

Museum Hours

Més enllà de la reconstrucció del relat de les obres, hi ha les pel·lícules que estableixen un joc de miralls entre aquestes i els protagonistes.  Gorchakov, a Nostalghia de Tarkovski, va a veure la Madonna del Parto de Piero della Francesca perquè li recorda a la seva dona; amb el fresc al fons de la capella, innombrables ocells surten del ventre d’una estàtua de la verge davant les pregàries de les dones, donant a veure el miracle que la pintura amaga.  Actualment, el quadre es troba en un petit museu prop de la capella, malgrat que les dones del poble van aconseguir, protestant, que estigués en el seu enclavament original durant un temps. Tarkovski buscarà, constantment, ressonàncies entre els personatges i les obres: és Ginevra de Benci de Leonardo a El espejo, les icones russes a Stalker i Andrei Rubliev, Cazadores en la nieve de Bruegel (quadre que també apareix a Melancholia de Lars Von Trier) a Solaris… El joc de miralls simbòlic de Tarkovski passa a ser literal en Hitchcock en pel·lícules com Vértigo en la qual Madelaine s’identifica “fins la mort” amb la seva besàvia, Carlota Valdés, representada en un quadre al San Francisco’s Palace of the Legion of Honor; o a Rebecca on la protagonista es vesteix igual que un avantpassat del seu nòvio, Carolina de Winter, també momificada en un quadre. La idea del doble és encara més evident en pel·lícules com La Mejor Oferta on el protagonista es dedica a col·leccionar retrats de dones, com si la suma de les parts construissin el pigmalió perfecte.

Pieter Bruegel, Hunter's in the snow

Els museus, per aquesta aura que atorga el fet de ser un espai que funciona com a receptacle de la “Història”, han estat en el cinema l’escenari de les millors històries de suspens o de terror: Blackmail de Hitchcock i la seva persecussió al British Museum; els robatoris de grans relíquies a Topkapi, a How to steal a milion o a The Thomas Crown Affair; els misteriosos casos del terror surrealista de Rod Serling amb el seu programa televisiu Galeria Noctura (una recomenació d’aquesta enciclopèdia humana que és Andrés Hispano) o el cas de The Relic, un film de terror ambientat en el Museu de Història Natural de Chicago, fins a arribar a El Código da Vinci, contextualitzat al Louvre, on la Història queda aniquilada a mans de l’especulació esotèrica i Leonardo és una anècdota al costat del Priorat de Sió. També queden en anècdota les obres d’art que apareixen a La Gran Belleza en una Roma de ruïnes  televisives filles de Mediaset i que amaguen aquelles belles ruïnes que fins i tot quedaven lluny a mans del gran Fellini. Finalment, cal recordar La Ville Louvre de Nicolas Philibert, on s’exemplifica clarament allò que Hito Steyerl planteja en el seu text El Museo como Fábrica. El Louvre es pren com una ciutat, amb tots els seus gremis (conservadors, restauradors, guàrdies, fusters…), que fan que la màquina funcioni. Que el museu sigui una màquina de producció de sentit, en part és gràcies a tot aquest material humà indispensable que fa que el museu sigui alguna cosa més que un edifici per acollir la massa. A ells, com als artistes, com a la contemplació sense presses, ens devem.

La Mejor Oferta






lunes, 10 de marzo de 2014

CARTESIANISME POSTMODERN: COGITO, ERGO NON SUM

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esquerra: TRUE DETECTIVE (2014)
dreta: ENEMY (2013, 3er trimestre)

domingo, 9 de marzo de 2014

LA DIMENSIÓ POC CONEGUDA: PIONERES DEL CINEMA (anem penjant entrevistes a la web)

Ja hem anat penjant aquesta setmana algunes de les entrevistes de "La dimensió poc coneguda: Pioneres del Cinema". Aquesta setmana en penjarem més. AQUÍ hi ha un breu reportatge que TV3 va fer de la inauguració del projecte expositiu del Museu del Cinema.

Segona de les tres càpsules que penjarem dedicades a ACTRIUS a partir d'entrevistes a Nacho Moreno, Núria Araüna, Andrés Hispano i Imma Merino. En aquest vídeo repassem alguns dels estereotips femenins que, de forma reduccionista, ha creat el cinema: la dona post-victoriana, la vamp, l’alliberació dels anys 30, pop-corn Venus i pin-ups, la dona venjadora, el cinema d’acció dels anys 80 i la dona monstruosa, la comèdia romàntica dels anys 90 i què passa després del 2008 fins a arribar a la dona en el videoclip.

ACTRIUS: Els estereotips femenins al cinema from PIONERES DEL CINEMA on Vimeo.


En aquesta entrevista, Esteve Riambau, director de la Filmoteca de Catalunya, ens parla de les guionistes als EUA durant el període mut, de l'especialització en el sistema d'estudis i l'aplicació del codi Hays d'autocensura a Hollywood, amb el cas excepcional de Mae West. Ens apropa a l'època daurada del cinema italià a través de la guionista Suso Cecchi d'Amico -col·laboradora habitual de Luchino Visconti, entre d'altres-, i de les guionistes i cineastes franceses Marguerite Duras i Agnès Varda. Finalment, fa un repàs de les guionistes i realitzadores espanyoles.


La Neus Ballús ens parla del seu cinema: des de l'escriptura del guió fins a la posada en escena. També, del treball amb els actors i del seu primer llargmetratge "La Plaga" (2013).


Primer dels tres vídeos dedicats a MUNTADORES. Aquest vídeo és una entrevista il·lustrada a les muntadores: NÚRIA ESQUERRA, VIRGINIA GARCIA DEL PINO I LUPE PÉREZ. Ens expliquen l'ofici de muntadora i la seva experiència, ens donen consells i estratègies, recomanen alguns noms.


Primera de les tres càpsules que penjarem dedicades a ACTRIUS a partir d'entrevistes a Nacho Moreno, Núria Araüna, Andrés Hispano, Elena Oroz i Imma Merino. En aquesta càpsula es parla de la "mirada masculina", de la figura de la "dona espectadora", de l'aparició del contra-cinema com un element que va afavorir les alteracions en la representació de la dona a la gran pantalla i, finalment, com el cinema crea uns models socials que es retroalimenten amb els rols socials que el propi context socio-econòmic dicta.


ACTRIUS: De la mirada masculina a la construcció de models socials from PIONERES DEL CINEMA on Vimeo.

jueves, 27 de febrero de 2014

L'ART, UN SISTEMA DE RELACIONS o 7 ARTISTES PER A LA REFLEXIÓ_versió castellana i versió catalana EXTESA

Text Publicat al Cultura/s de La Vanguàrdia el 26 de febrer del 2014. 
El text imprès en PDF: 
Part 1
Part2
Part 3
Part 4

VERSIÓ CASTELLANA (publicada)

Nos encontramos ante un grupo de artistas que confirman aquello de que buena parte de la reflexión sociológica, política y conceptual sobre la cultura contemporánea pasa por los artistas. Sus trabajos repensan la propia insitución artística y el papel que esta, con la obra y el espectador, cumplen, trabajan sobre las tradiciones desde la mirada crítica y suspicaz del presente, reformulan la obra artística desobjetivándola, dejándola escuálida para los ojos, pero inmensa para el pensamiento, y a menudo lo hacen desde una posición política innegable. Esta dimensión es la que nos permite diferenciar las obras donde la reflexión es prioritaria de los supermercados del arte y algunos de los responsables de que esto sea así son el Espacio 13 de la Fundación Miró, la Sala d’Art Jove y La Capella donde muchas de estas artistas han expuesto, además de los diferentes centros integrantes de la Xarxaprod. Estas artistas han sido las protagonistas de algunas exposiciones que han tenido lugar en Barcelona del setiembre del año pasado hasta la primavera del 2014.

La institución artística contra les cuerdas

Lua Coderch (Iquitos-Barcelona, 1982) es licenciada en Bellas Artes y ha estudiado un Máster de Producción e Investigación Artística en la Universidad de Barcelona. Coderch presenta en la Fundación Miró hasta el 16 de marzo la exposición La Muntanya màgica. Lo que le interesa a la artista es el proceso, parasitar estructuras y formatos, desapareciendo en ellas. En La muntanya màgica se pone en cuestión el turista como intérprete, pero no sólo el turista extranjero de pie de calle, sino aquel que transita los espacios museales, extranjero a la mayoría de los mensajes que codifica la obra de arte. Tamibén el propio espacio museal y la obra en sí son cuestionados en una exposición que es cambiante, itinerante, sin moverse de lugar. Cada día el visitante se encuentra nuevas obras, nuevos signos en una exposición en permanente proceso de transformación a partir de nociones como la decepción, el entusiasmo y el accidente (que, como dice la artista, funcionan como expectativa o recuento). “Todo lo que hemos aprendido a mirar es porque alguien lo ha señalado como relevante”, dice Coderch, de aquí que en la exposición se usen dos métodos (“método lista” y “método ítem”) para jugar con lo que el espectador puede decodificar, retener y memorizar de lo que ve. Coderch nos remite textualmente a la frase de Benjamin: “La expresión de los que pasean en las pinacotecas revela una mal disimulada decepción por el hecho que allí sólo haya cuadros colgando”. De hecho, el turista está permanentemente decepcionado por unos protocolos demasiado prefijados sobre lo que vale la pena conocer de una ciudad ajena. La mayoría se encuentran confortables en estos parques temáticos del alma, por eso los artistas son claves para abrir estas puertas demasiado cerradas del pasado y presente del escaparatismo del arte de postal. Cuando Coderch habla del “protocolo del acontecimiento” no podemos dejar de pensar en “el fin de los aconteicmientos” que proclamaba Baudrillard en los años 90. Hemos pasado de los “acontecimientos” a los “fenómenos” (“el momento histórico tiene que ser memorable”, dice Coderch), que tienen un carácter de alucinación colectiva, podríamos añadir: fenómenos meticulosamente articulados desde el poder, directamente proporcionales a la enorme magnitud que adquieren sus pocas excepciones populares.
Coderch forma parte de aquellos artistas que, más que presentarnos obras concretas, nos dan harramientas para interrogar la realidad. El título hace referencia a la montaña de Montjuïc, donde se ubica la Fundació Miró y que, actualmente, se llama “la montaña de los museos” (término designado por una entidad creada por La Caixa, la Fira y el MNAC), no tanto como territorio, sino como una “superficie que se construye a través de la atención que puede crecer sin encontrar ninguna limitación física” (como dice la artista). No podemos dejar de pensar en el libro homónimo de Thomas Mann y en su sanatorio Wald de Davos, y los ciudadanos que vieron como el MNAC y las fuentes de Montjuïc se cerraban para celebrar la boda de Shristi Mittal, pueden constatarlo. Previamente, la artista Àlex Reynolds también cuestionaba la obra y el espacio expositivo en obras como But They Are not you, Te oímos beber, Clara o a Three. También lo vemos en Ainala Elgoibar, que este enero presentó Gold 20 en La Capella y el 18 de febrer se podrá ver en el  MACBA.

Mireia c. Saladrigues (Terrassa, 1978), licenciada en Bellas Artes por la Universidad de Barcelona, es artista residente en Hangar e investigadora en el Programa de DFA (Doctorate in Fine Arts) de la Facultad de Bellas Artes de Hélsinki con Hito Steyerl. Como ella misma define, se concentra en el “estudio de las audiencias, los canales de recepción y las condiciones con las cuales los espectadores se encuentran”. También analiza la institución como un espacio de producción social y económica y los trasvases entre la sociedad de control y el trabajo artístico. Del 29 de junio hasta el 11 de septiembre presentó en la Obra Social Caja Madrid de Barcelona (actualmente cerrado) Radicalmente emancipado(s) donde, a través de vídeos, audios y documentos, mostraba casos de apropiación de obras de arte en contextos expositivos barcelonenses en los últimos años. De esta forma, cuestionaba los protocolos de comportamiento en un museo, el lugar que ocupan el espectador y la obra y sus márgenes de maniobra. Una parte de este material se pudo ver anteriormente, en mayor, en el Artium de Vitoria dentro del marco de la exposición No tocar, por favor. Del 5 al 27 de septiembre presentó en la Galería dels Àngels Rotacions #2 La sortida donde trabaja los temas del recorrido y la salida a partir de reflexionar sobre el cubo blanco (galería o museo) como una fábrica de valores (de exhibición, de especulación, de culto), como un espacio de “producción, de explotación y de proyecciones políticas”, como afirma Hito Steyerl en un texto clave como es ¿Es el museo una fábrica? La exposición analiza las diferentes salidas de las fábrica (como hacía Farocki en su video-ensayo Workers leaving the factory), su transformación de sentido y, sobretodo, el desplazamiento de la noción de fábrica en un contexto postindustrial (postfordista), convirtiendo las fábricas en museos y los museos en fábricas, como analiza Steyerl. El 17 de diciembre presentó, junto con Manolo Ferrús (vigilante de seguridad de la FAT y conocido como Manferri), Buscaré un lloc per tu dentro de la exposición colectiva FACTOTUM (en la Fundació Tàpies). Una artista muy cercana a Saladrigues es Mariona Moncunill que hasta el 12 de enero presentó la obra Algunes dades en el Arts Santa Mònica en el contexto de la exposición colectiva Un dilema: el arte contemporáneo y la inversión en la incertidumbre. En sus trabajos investiga el marco de visiblidad de la obra artística, cediendo al espectador, la reconstrucción del relato que propone la obra.

Repensar las tradiciones

Una parte del trabajo de estas artistas es repensar la tradiciones, lo que la historia ha dejado immobilizado, fuera de todo marco interpretativo posible, y abrirlo desde la mirada quirúrgica del presente, sin dejar ocasión a la nostalgia. Lola Lasurt (Barcelona, 1983) es licenciada en Bellas Ates por la Universidad de Barcelona, con un Posgrado en Estética y Teoría del Arte por la UAB y un Máster en Producción e Investigación Artística en la UB. Presentará su obra Doble Autorización en la Fundació Miró del 27 de marzo hasta el 6 de junio. La autora define su trabajo como el “testimonio de una época anterior a la mía, un espacio temporal que nunca he ocupado”, centrándose en la década de los años 70, trabajando a partir del des-tiempo desde un punto de vista socio-cultural y político. En Visca Catalunya, Visca l’amor, reproducía un mural pictórico del 1979 del barrio de Poblenou (actual 22@) en la antigua sede de la cooperativa de trabajadores “Paz y Justicia”. En El Gegant Menhir revisaba la tradición popular catalana suspendida durante la dictadura franquista: los gigantes que no fuesen figuras reales y los desfiles populares. En Indians, American or Amerindians partía de su memoria personal para hablar de la historia y las costumbres de los indios americanos y los efectos de la colonización. Doble Autorización, una exposición histórica, pero sobretodo historizante, girará alrededor de dos iniciativas populares para, como dice ella, “llevar a cabo actos de commemoración en el espacio público: una es el cambio de nombre de la plaza principal de Mont-Roig del Camp (pueblo que inspira parte de la obra de Joan Miró) de Plaza del Generalísimo Franco a Plaza Joan Miró el año 1979 y la otra es la reproducción en Montjuïc, dentro del proyecto de la Anilla Olímpica, del monumento a Francesc Ferrer i Guàrdia construido el año 1911 (dos años después de su asesinato en el Castillo de Montjuïc) en el centro de Bruselas”. El trabajo sobre el primer acto será pictórico a partir de documentos de la época y el segundo será un trabajo audiovisual alrededor de la reproducción del monumento.

En este sentido, Àlex Reynolds comparte con ella el diálogo con las tradiciones, a pesar de que a menudo lo que certifica es la imposibilidad de comunicarse con ellas o la necesidad de reinterpretarlas. Mariona Moncunill también juega con las tradiciones y los archivos en Habrá que aceptar, además, que es lo que tenemos. Antonia del Río se fija en el sedimento, el rastro, el registro y la resistencia a la muerte, investiga los mecanismos de pérdida y transmisión del conocimiento en obras como Reconstruccions o Xiu-xius en blanc, la biblioteca abscent.

La vida política

En el extremo más opuesto de las “tendencias” y la moda, está aquel arte que sólo tiene sentido desde una dimensión política profunda y que tiene que ver con el artivismo, con la implicación, con la responsabilidad social o con la micro-política. Por ejemplo, Luz Broto mostró el marzo del año pasado en la Fundación Suñol, Ocupar una tribuna, el material documental de la ocupación el 1 de diciembre del 2012, junto a los vecinos del barrio y otros colectivos, del antiguo Canódromo de Barcelona, espacio que había sido de uso popular, que durante el 2012 se planteó como un nuevo centro de arte de la ciudad y que ahora está abandonado.

Núria Güell (Barcelona, 1981) ha participado en diferentes bienales y su obra ha recorrido museos de todo el mundo. Güell parte del activismo, sus propuestas son simples (formalmente) y efectivas (conceptualmente y legalmente), juega con los límites legales, se ubica en el centro donde el poder ejecuta sus armas para desarmarlas. Realiza performances antropológicas de naturaleza política, como se puede ver en Eligiendo el silencio muere una posibilidad (sobre los músicos, los órganos de poder y la libertad social), Acceso a lo denegado (en el cual ella s’ofrecía a los cubanos a darles internet –para los nativos está prohibido- a cambio de conocimientos para la mejora de su estancia en Cuba), Aportación de agentes del orden (donde filmaba con cámara oculta policías que querían coquetear con ella y que fueron invitados a la exposición), Fuera de juego (donde un inmigrante sin papeles jugaba al escondite con los espectadores y donde la artista, para poder hacer la obra, pedía un contrato al inmigrante), para, finalmente, hacer obras sobre los protagonistas de la crisis financiera, los especuladores, los políticos y los bancos, buscando vacíos legales donde poder  dar la vuelta al asunto (Reserva Fraccionària, Crecimiento exponencial…). En otras obras los protagonistas son la propia ley, los ejecutores del orden (la policía), como en Tranquimazín, F.I.E.S. o El Síndrome de Sherwood, la obra que presentó hasta el 14 de diciembre en la Fundació Caldes d’Estrach en el contexto del proyecto colectivo comisariado por Martí Sales Jo em rebel·lo, nosaltres existim. Desde el 14 de diciembre, la Galería ADN recoge Alegaciones Desplazadas, una exposición dedicada a la artista donde se pueden ver algunas de estas obras. Este enero también se ha podido ver una obra suya en la exposición del Premio Ciudad de Palma Antoni Gelabert de Artistas Visuales de Mallorca.
Daniela Ortiz, como Núria Güell, desarrolla un activismo que pasa por el arte a través de la performance. Se centra en el estatuto del trabajador y la precariedad laboral Inversión, Aluche-Barajas, Maids Rooms), en la inmigración, el racismo o los nacionalismos(Royal Time, Royal Decree 2393/2004 Art 87.2, White Africa, Ofrenda, Tribute to the fallen, etc.).

Mireia Sallarès (Barcelona, 1973) se centra en sus investigaciones artísticas en temas como la violencia, la murte, el sexo, la legalidad, la verdad y la construcción de la subjetividad de los discursos dominantes actuales. No cree en un arte que se autoproclame político, pero, no obstante, toda su obra tiene una dimensión política evidente, partiendo de una frase de Brossa que la autora citaba en una entrevista con Joan Morey: “el arte no es una fuerza de ataque, es una fuerza de ocupación”. Hasta el julio del 2013, se pudo ver en el CA de Tarragona Monuments donde se recogían sus cinco proyectos más destacados. Uno de estos es Le camion de Zahïa, conversations après le paradis perdu donde una ordenanza municipal prohibirá el estacionamiento y permiso de trabajo de los camiones-bars en la plaza Montelivet de Valence con la consecuencia de que Zahïa, una mujer algeriana que vivía de la venta ambulante con su camión de pizzas, se queda sin modus vivendi. Otro trabajo es Mi visado de modelo; Sallarès conoce en los Estados Unidos Zaloa, una camarera basca a quien les está a punto de caducar  el visado y acaba haciendo un documental sobre Zaloa y cómo consigue el visado de modelo sin haberlo sido nunca. También se pudo ver una de sus grandes obras, Las muertes chiquitas, una investigación de cuatro años sobre el orgasmo femenino a partir de entrevistas a mujeres mejicanas que incluye el documental de cinco horas, un libro, una serie fotográfica y varios materiales de documentación. El penúltimo proyecto es Las 7 cabronas e invisibles de Tepito (que también se ha podido ver en el Arts Santa Mònica en Un dilema. El arte contemporáneo y la inversión en la incertidumbre), sobre las mujeres de Tepito, un barrio marginal del DF, donde Sallarès se centra en las “cabronas”, mujeres disidentes que se enfrentan a un sistema patriarcal y corrupto, como dice el manifiesto que la artista elaboró con las mujeres: “la matriz cultural que heredan las cabronas de Tepito y el disco duro de roer que programa la bravura de los Tepiteños, es l oque garantiza la defensa y la resistencia del barrio contra todo lo que trata de fracturarlo para hacerlo desaparecer”. Finalmente está el proyecto Se escapó desnuda (un proyecto sobre la verdad), la primera parte de una trilogía sobre tres “conceptos basura”: la verdad, el amor y el trabajo. Actualmente está preparando en Serbia el segundo capítulo de la trilogía, sobre el amor, cogiendo como punto de partida la dimensión política del amor de Michael Hardt. Del 12 de octubre hasta el 2 de febrero del 2013 se pudo ver Literatura de replà dentro de la exposición l’exposició Jo em rebel·lo, nosaltres existim. Se trata de una invervención que puede ser visitada 24 horas en un inmueble de Barcelona; Sallarès no sólo pone sobre la mesa cuestiones de naturaleza personal y social con la hoja de instrucciones de la obra, sino que inventa un nuevo género literario.

De la obra de archivo a la obra invisible

Las obras de muchas de las artistas actuales casi convierten la obra, no sólo en algo efímero, sino inmaterial, ya sea porque se disuelve en la forma minimalista o en la abundancia de material complementario que la convierten en un trabajo de arqueología archivística, un escalón en medio de un gran edificio de investigación y conocimiento. El minimalismo es lo que encontramos en la obra de artistas como Eva Fàbregas, que trabaja a partir de objetos y conceptos y que recientemente ha participado en una exposición en Mataró llamada Modernitat Amagada.

Alicia Kopf (Girona, 1981) es licenciada en Bellas Artes y en Literatura Comparada por la Universidad de Barcelona, además de tener el DEA del Doctorado sobre Arte en la Era Digital de la Universidad de Barcelona. Kopf toca diferentes soportes y medios para acabar con proyectos narrativos como Modos de (no) entrar en casa, que abordaba las diferentes situaciones de precariedad juvenil o Àrticantartic, donde trata el tema de la exploración polar conviertiendo un relato histórico en un relato en primera persona sobre la resistencia y la idea de conquista interior y que, entre otroas, ha contado con una obra dentro de la exposición colectiva Fugues (Fundació Tàpies, del 14 de noviembre al 14 de diciembre del 2013) de proyectos seleccionados de la Sala d’Art Jove y que posteriormente ha sido incluida dentro del ciclo Manual del artista líquido del IGAC. Uno de los vértices del proyecto es la exposición Seals Sounds Under the Floor que tuvo lugar del 5 al 20 de septiembre en la Galería Joan Prats. Se trata de una exploración sobre la exploración, sobre el esfuerzo que implica, sobre la soledad delcorredor de fondo del investigador, sobre el papel de la “imaginación creativa” que diría Bachelard, sobre los espacios intersticiales (antes tránsitos, ahora lugares habitables), sobre la autoficción, sobre las grandes aventuras ne un contexto donde la única épica que se pone en juego a diario es la curva de la bolsa y las páginas de las necrológicas de los periódicos. En la exposición se puede encontrar el capitán Shackleton, Moby Dick, los grandes exploradores del pasado o la voz de Alicia Kopf abriéndose paso entre el hielo. Kopf parte de la épica poética, la que nos permite resistir día a día. Otra artista que mezcla lo personal imaginado y la contingencia es Laia Estruch, centrada en las performances sencillas y la comunicación con los espectadores (The Anouncement, Jingle, 65), el azar (Serendipity) o el acontecer (Know)… Este vínculo con lo personal también lo desarrolla en En lloc d’actuar, fabulo, pero llevándolo al terreno de la autoficción, como Alicia Kopf, en estos frágiles intesticios donde lo personal y lo público acaban tiñiéndose o destiñiéndose mutuamente.

Mar Arza (1976, Barcelona) será una de las artistas que formará parte del ciclo Blanc sota negre que tendrá lugar en el espacio archivo del Arts Santa Mònica, comisariado por Joana Masó y Assumpta Bassas. El turno de Arza en el ciclo, que durará todo el año, será en marzo, donde se podrán ver obras inéditas y parte de sus últimos trabajos. Mar Arza adopta el minimalismo como puesta en escena de sus obras, juega con el papel y el corte y con el cosido, y con las palabras como un cosido o descosido del sentido (Nada era la herida, En lugar de nada, Asombros, Statement Series, Incís, Femme couteau). Su obra también es un despliegue poético de la naturaleza frágil de la existencia (metaforizado en la vaina en Nora y en Femme gaine), es el inciso de la obra y su mensaje en el espacio, en la realidad, como una emanación sutil y transitoria, pidiendo al espectador una mirada atenta, sedienta de sentido, incluso en Avenç donde abre una cuenta corriente para ahorrar palabras o infiltrando en Lectura estimada, un poema en una factura de la luz. Todo un poco a la manera de aquellos versos de Vinyoli: “Assajo mots per fer-me un trampolí / vers l’àmbit líric i assajar un trapezi / de la metàfora, en el buit, un salt mortal / per assolir una mica de realitat / fora del temps”.


Nota: Las otras artistas citadas han sido destacadas por las protagonistas.

(VERSIÓ CATALANA, Ampliada)

Ens trobem davant d’un grup d’artistes (algunes més veteranes ja han tingut el seu lloc en suplements culturals, d’altres encara no) que confirmen allò de que bona part de la reflexió sociològica, política i conceptual sobre la cultura contemporània passa pels artistes. Els seus treballs repensen la pròpia institució artística i el paper que aquesta, juntament amb l’obra i l’espectador, acompleixen, treballen sobre les tradicions des de la mirada crítica i suspicaç del present, reformulen l’obra artística desobjectivant-la, deixant-la escuàlida pels ulls, però immensa per al pensament, i sovint ho fan des d’una posició política innegable. Aquesta dimensió és la que ens permet diferenciar les obres on la reflexió és prioritària dels supermercats de l’art i alguns dels responsables de que això sigui així són l’Espai 13 de la Fundació Miró, la Sala d’Art Jove i La Capella on moltes d’aquestes artistes han exposat, a més a més dels diferents centres integrants de la Xarxaprod. Parlem de Lua Coderch, Núria Güell, Mireia c. Saladrigues, Mireia Sallarès, Alicia Kopf, Lola Lasurt i Mar Arza, les quals han estat les protagonistes d’algunes de les exposiciones que han tingut lloc a Barcelona del setembre de l’any passat fins a la primavera del 2014.

La institució artística contra les cordes

Lua Coderch (Iquitos-Barcelona, 1982) és llicenciada en Belles Arts i està en plena elaboració de la tesis del Màster en Produccions Artístiques i Recerca de la Universitat de Barcelona, a més a més d’estar formada en escultura per l’Escola Massana. Coderch presenta a la Fundació Miró fins el 16 de març l’exposició La Muntanya màgica. Al programa de mà d’Estratègies per desaparèixer (extret de declaracions de la pròpia autora) es podia llegir: “El seu treball es resol sovint en accions simples, enunciats que declaren una intenció més que no pas una solució” i destaquen que el que li interessa a l’artista és el procés, la voluntat “d’envair tot tipus de disciplines i realitats parasitant estructures i formats existents”, com el terrorista, desapareixent, “dissolent-se en la massa informe de la gent i dels dies”. A La muntanya màgica es posa en qüestió el turista com a intèrpret, però no només el turista estranger de peu de carrer, sinó aquell que transita els espais museals, estranger a la major part dels missatges que codifica l’obra d’art. I no només el turista: sinó el propi espai museal i l’obra en sí són qüestionats en una exposició que esdevé canviant,  itinerant, sense moure’s de lloc. Cada dia el visitant es troba noves obres, nous signes en una exposició permanentment en procés de transformació a partir de nocions com la decepció, l’entusiasme i l’accident (que, com diu l’artista, funcionen com a expectativa o recompte). “Tot el que hem après a mirar és perquè algú ho ha assenyalat com a rellevant”, diu Coderch, d’aquí que a l’exposició s’utilitzin dos mètodes (“mètode llista” i “mètode ítem”) per a jugar amb el que l’espectador pot decodificar, retenir i memoritzar del que veu. Coderch ens remet textualment a la frase de Benjamin: “L’expressió dels qui passegen a les pinacoteques revela una mal dissimulada decepció pel fet que allà només hi hagi quadres penjats”. De fet, el turista està permanentment decepcionat per uns protocols massa prefixats sobre el que val la pena conèixer i gaudir d’una ciutat aliena. La majoria s’hi troben confortables en aquests parcs temàtics de l’ànima, per això els artistes són claus per obrir aquestes portes massa tancades del passat i present de l’escaparatisme de l’art, de l’art de postal. Quan Coderch parla del “protocol de l’esdeveniment” no podem deixar de pensar en la “fi dels esdeveniments” que proclamava Baudrillard als anys 90. Han passat més de 20 anys des de llavors, i els esdeveniments públics que forgen la història dels pobles són cada vegada més fantasmàtics, hem passat dels “esdeveniments” als “fenòmens” (“el moment històric ha de ser memorable”, diu Coderch), que tenen un caràcter d’al·lucinació col·lectiva, podríem afegir: fenòmens meticulosament articulats des del poder, directament proporcionals a l’enorme magnitud que adquireixen les seves poques excepcions populars, el 15M en seria un exemple, tot i que també ha acabat sent decepcionant precisament pel que explica Coderch, per aquest intent de que, posteriorment al seu esclat, s’hagi volgut fer d’allò quelcom memorable. Coderch forma part d’aquells artistes que, més que presentar-nos obres concretes, ens donen les eines per poder obrar, també o sobretot de cap, respecte la realitat del present. El títol fa referència a la muntanya de Montjuïc, on s’ubica la Fundació Miró i que actualment s’anomena “la muntanya dels museus” (terme designat per una entitat creada per La Caixa, la Fira i el MNAC), no tant com a territori, sinó com a “superfície que es construeix a través de l’atenció que pot créixer sense trobar cap limitació física” (com diu Coderch). No podem deixar de pensar en el llibre homònim de Thomas Mann i en el seu sanatori Wald de Davos, i una que viu a prop de les Rambles i de Montjuïc, pot constatar-ho, i els ciutadans que van veure com el MNAC i les fonts de Montjuïc es tancaven per a celebrar les noces de Shristi Mittal, neboda del multi-millonari indi Lakshmi Mittal, encara poden constatar-ho més. Prèviament, l’artista Àlex Reynolds, com Coderch, qüestionava l’obra i l’espai expositiu a But They Are not you, on el públic rebia part de l’obra a casa o a Te oímos beber, una performance per a un únic espectador. També l’espectador era interpel·lat en obres com Clara (obra sonora en què l’espectador havia de reconstruir les imatges que li donen a través del so) o a Three, on un actor explicava les performances que s’estan duent a lloc en les tres fotografies de Delft que hi ha a la sala. Una altra artista que treballa els modes de producció i de com aquests generen comunitats de sentit és Ainala Elgoibar, que aquest gener va presentar Gold 20 (un vídeo que imita els vídeos industrials, però per a qüestionar les corporacions) a La Capella i el 18 de febrer es podrà veure al MACBA.

Mireia c. Saladrigues (Terrassa, 1978), llicenciada en Belles Arts per la Universitat de Barcelona, és artista resident a Hangar i investigadora al Programa de DFA (Doctorate in Fine Arts) de la Facultat de Belles Arts de Hèlsinki amb la Hito Steyerl. Com ella mateixa defineix, es concentra en “l’estudi de les audiències, els canals de recepció i les condicions amb les quals els espectadors es troben”. També analitza la institució com un espai de producció social i econòmica i els trasvassaments entre la societat de control i el treball artístic. Les seves influència van des de les pràctiques documentals i arxivístiques, la performance, l’estètica relacional o la crítica institucional. Del 29 de juny a l’11 de setembre va presentar a l’Obra Social Caja Madrid (actualment tancat) Radicalmente emancipado(s) on, a través de vídeos, audios i documents, mostrava casos d’apropiació d’obres d’art en contextos expositius barcelonins en els darrers anys. D’aquesta manera, qüestionava els protocols de comportament en un museu, el lloc que ocupen l’espectador i l’obra i els seus marges de maniobra. Una part d’aquest material es va poder veure anteriorment, el maig, a l’Artium de Vitoria dins el marc de l’exposició No tocar, por favor. Del 5 al 27 de setembre va presentar a la Galeria dels Àngels Rotacions #2 La sortida on treballa els temes del “recorregut” i la “sortida” a partir de reflexionar sobre el cub blanc (galeria o museu) com una fàbrica de valors (d’exhibició, d’especulació, deculte), com un espai de “producció, d’explotació i de projeccions polítiques”, com afirma Hito Steyerl en un text clau com és ¿Es el museo una fábrica? L’exposició parteix de les premisses que ja es troben en el text de Steyerl, de l’anàlisi de diferents sortides de les fàbriques (com feia Farocki en el seu vídeo-assaig Workers leaving the factory), de la transformació del sentit d’aquestes sortides i, sobretot, del desplaçament de la noció de fàbrica en un context postindustrial (postfordista) invertint el seu sentit original, convertint les fàbriques en museus i els museus en fàbriques, com analitza Steyerl. Els focus d’atenció són: el protocol museal, el recorregut, les escales mecàniques com una cinta de muntatge on els transportats són els visitants i, finalment, la sortida, amb imatges de visitants sortint de la Tate Modern Gallery. Per això no és estrany que actualment estigui en un programa internacional de doctorat a Helsinki amb la pròpia Steyerl com a tutora. El 17 de desembre va presentar, juntament amb Manolo Ferrús (vigilant de seguretat de la FAT conegut com a Manferri), Buscaré un lloc per tu dins el marc de l’exposició col·lectiva FACTOTUM (a la Fundació Tàpies). Una artista molt propera a Saladrigues és Mariona Moncunill que fins el 12 de gener va presentar l’obra Algunes dades a l’Arts Santa Mònica en el context de l’exposició col·lectiva Un dilema: l’art contemporani i la inversió en la incertesa on donava a veure dades sobre la pròpia exposició, sobre els agents que en formen part i la xarxa de centres d’arts, des dels pressupostos als vincles dels artistes amb els centres. En els seus treballs investiga el marc de la visibilitat de l’obra artística, cedint a l’espectador, la reconstrucció del relat que proposa l’obra. És el que veiem a El Jardí Botànic, on investiga el Jardí Botànic d’Helsinki, ple de carteles que descriuen les plantes, invisibles sota la neu. Moncunill també es centra en el públic (per a crear-lo) en Especialització de la Biblioteca, on cedeix una col·lecció de llibres de botànica a la Biblioteca de l’Espai Cultural Caja Madrid, avui en dia tancada, tancament que dota a l’obra d’un final inesperat. La biblioteca també era la protagonista de La Finestra, una actualització del llibre Inside the White Cube de Brian O’Doherty. A Menjadors es centra en la pròpia institució cultural, exhibint menjadors dels treballadors d’algunes d’aquestes institucions. Continua amb aquest treball de investigació a Un statement on la reflexió està posada en els elements que fan comunicable l’obra d’art: les carteles, l’audio-guia, la visita guiada, el catàleg o el full de sala. I a Requalificació del cub desmonta el, ja clàssic, cub blanc, per fer d’aquest desmuntatge la seva pròpia obra.

Repensar les tradicions

Una part de la feina d’aquestes artistes és repensar les tradicions, allò que la història ha deixat immobilitzat, fora de tot marc interpretatiu possible, i obrir-ho des de la mirada quirúrgica, fora de tota nostàlgia, del present. Lola Lasurt (Barcelona, 1983) és llicenciada en Belles Arts per la Universitat de Barcelona, amb un Postgrau en Estètica i Teoria de l’Art a la UAB i un Màster en Produccions Artístiques i Recerca a la UB, a més a més de formar part del col·lectiu Leland Palmer. L’artista presentarà la seva obra Doble Autorizació a la Fundació Miró del 27 de març al 6 de juny. L’autora defineix el seu treball, com el “testimoni d’una època anterior a la meva, un espai temporal que mai he ocupat”, sobretot centrant-se en la dècada dels anys 70, treballant a partir del des-temps des d’un punt de vista socio-cultural i polític. A Visca Catalunya, Visca l’amor, reproduïa un mural pictòric del 1979 del barri del Poblenou (actual 22@) a l’antiga seu de la cooperativa de treballadors “Pau i justícia”. A El Gegant Menhir revisava la tradició popular catalana suspesa durant la dictadura Franquista: els gegants que no fossin figures reials i les rues populars. A Indians, American or Amerindians partia de la memòria personal (una disfressa d’índia que va fer la seva àvia amb tela de sac) per parlar de la història i les costums dels indis americans i els efectes de la colonització. També ha treballat sobre La Enciclopedia de la Mujer editada per Salvat el 1970 en varis projectes. Doble Autorización girarà al voltant de dues iniciatives populars per, com diu ella, “dur a terme actes de commemoració a l’espai públic: una és el canvi de nom de la plaça principal de Mont-Roig del Camp (poble que inspira gran part de l'obra de Joan Miró) de Plaça del Generalísimo Franco a Plaça Joan Miró l'any 1979 i l'altre es la reproducció a Montjuïc, dintre del projecte de l'Anella Olímpica, del monument a Francesc Ferrer i Guàrdia construït l'any 1911 (dos anys després del seu assassinat al Castell de Montjuïc) al centre de Brussel·les”. El treball sobre el primer acte serà pictòric a partir de documents de l’època i el segon serà un treball audiovisual al voltant de la reproducció del monument. Es tracta, per tant, d’una exposició de naturalesa històrica, però, sobretot, historitzant, que ens convida a pensar les coses des d’un punt de vista diacrònic, més enllà de la dictadura del present.

En aquest sentit, la ja mencionada Àlex Reynolds comparteix amb ella  el diàleg amb les tradicions, malgrat sovint el que certifica Reynolds és la impossibilitat de comunicar-se amb aquestes tradicions, l’escletxa temporal o la necessitat de reinterpretar-les, com es pot veure a Juana (on s’escenifica, a través del joc d’endevinar paraules a través de la mímica, el testimoni d’una dona, Juana Francisca Arsuaga, la seva experiència de l’incendi que va cremar San Sebastian el 1813), Oveja Buey Viento (on va a Sardenya a cantar amb un cor masculí tradicional quan un incendi desvia el projecte) o a Le Buisson St. Louis, una video-instal·lació sobre les famílies que en el barri de Belleville de París van construir una comuna després de les revoltes del maig del 68.

Mariona Moncunill també juga amb les tradicions i els seus arxius, com és el cas de Habrá que aceptar, además, que es lo que tenemos, on s’immiscueix en la Fototeca de la Diputació de Huesca i en el Pirenarium (el Pirineu en miniatura). Antonia del Río es fixa en la permanència dels objectes, en el sediment, el rastre, el registre i la resistència a la mort.  Per l’exposició Reconstruccions de la Capella de Sant Roc, va reconstruir la Capella a partir de la memòria de la gent originant-ne una imatge en 3D a partir d’aquest relat coral. A Esporgats investiga amb els mecanismes de pèrdua i transmissió del coneixement mostrant a Can Felipa la biblioteca, en concret, els llibres descartats, podats (com podats resulten els llibres que Moncunill cedeix a la Biblioteca de Caja Madrid). A Xiu-xius en blanc, la biblioteca abscent, els conceptes s’apilonen, es perden en la immensitat dels llibres, com en la biblioteca de Babel de Borges o com en El jardín de los senderos que se bifurcan, també de Borges, una de les inspiracions de l’obra, juntament amb la referència més important segons l’autora: La biblioteca de noche, d’Alberto Manguel. Les biblioteques, potser, acabaran essent els museus de les paraules, urnes per a la memòria futura, missatges indesxifrables pels devots dels nous ídols.

La vida política

En l’extrem més oposat de les “tendències” i la moda, hi ha aquell art que només té sentit des d’una dimensió política profunda que té a veure amb l’artivisme, amb la implicació, amb la responsabilitat social, amb la micro-política, amb les lleis, etc. Per exemple, Luz Broto va mostrar el març de l’any passat a la Fundació Suñol, Ocupar una tribuna, el material documental de l’ocupació l’1 de desembre del 2012, juntament amb veïns del barri i d’altres col·lectius, de l’antic Canòdrom de Barcelona, espai que havia estat d’ús popular, que durant el 2012 es va plantejar com un nou centre d’art de la ciutat i que ara està abandonat.

Núria Güell (Barcelona, 1981) té formació en el camp de les arts plàstiques a Barcelona i a La Habana, ha participat en diferents bienals (La Habana, Pontevedra, Liverpool, Tallin, Liubliana…) i la seva obra ha recorregut museus d’arreu del món. Núria Güell és una artista que parteix de l’activisme. Les seves propostes són simples (formalment) i efectives (conceptualment i legalment), juga amb els límits legals, s’ubica en el centre on el poder executa les seves armes per desarmar-les. Si bé va començar amb una obra més conceptual, ha acabat fent performances antropològiques de naturalesa política, com es pot veure a Eligiendo el silencio muere una posibilidad (sobre els músics, els òrgans de poder i la llibertat social), Acceso a lo denegado (en el qual ella s’oferia als cubans a donar-los internet –pels nadius està prohibit- a canvi de coneixements per a la millora de la seva estada a Cuba), Aportación de agentes del orden (on filmava d’amagat policies que volien coquetejar amb ella i que van ser convidats a l’exposició), Fuera de juego (on un immigrant sense papers jugava a fet i amagar amb els espectadors i on l’artista, per poder fer l’obra, demanava un contracte a l’immigrant, amb la qual cosa li arreglava el tema dels papers, tema que va desenvolupar també a Demasiada Melanina amb una refugiada política de Kosovo), per, finalment, fer obres sobre els protagonistes de la crisi financera, els especuladors, els polítics i els bancs, buscant buits legals on poder donar la volta a l’assumpte (Reserva Fraccionària, Crecimiento exponencial, el treball gràfic del Vinil del Discurso de Investidura de Medievo). En d’altres obres els protagonistes són la pròpia llei, els executors de l’ordre (la policia), com a Tranquimazín, F.I.E.S. o El Síndrome de Sherwood, l’obra que va presentar fins el 14 de desembre a la Fundació Caldes d’Estrach en el context del projecte col·lectiu comissariat per Martí Sales, Jo em rebel·lo, nosaltres existim. L’obra és la lectura d’alguns passatges de la tesis de màster de David Piqué, coordinador Regional de la Policia de Catalunya, que, sota el títol de El síndrome de Sherwood, exposava com aplacar els “anti-sistemes” en concentracions públiques a partir de la violència gratuïta, entre d’altres. Des del 14 de desembre, la Galeria ADN recull Alegaciones Desplazadas, una exposició dedicada a l’artista on es poden veure algunes de les seves obres. Aquest gener també s’ha pogut veure una obra seva a l’exposició del Premi Ciutat de Palma Antoni Gelabert d’Arts Visuals de Mallorca i la inauguració d’un projecte de sitespecific per l’estació de busos de Tarragona dins el marc Estació Creativa. Daniela Ortiz, com Núria Güell, desenvolupa un activisme que passa per l’art a través de la performance. Es centra en les diferències de classes entre el sector infantil, l’estatut del treballador i la precarietat laboral (a 1/1, 1-m, N-T, P1-P2, inversión, Aluche-Barajas, 97 House Maids, Maids Rooms), en la immigració, el racisme i els nacionalismes (Royal Time, CP12, Royal Decree 2393/2004 Art 87.2, White Africa, Ofrenda, Arma Blanca, Human Resources, FDTD, Distinction, Tribute to the fallen), el tema de la vivenda, els desallotjaments i la crisis (Eviction) o els mitjans de comunicació (Antonomia).

Mireia Sallarès (Barcelona, 1973) es centra en les seves investigacions artístiques en temes com la violència, la mort, el sexe, la legalitat, la veritat i la construcció de la subjectivitat dels discursos dominants actuals. Sallarès no creu en un art que s’autodonomini polític, però, no obstant, tota la seva obra té una dimensió política, partint d’una frase de Brosa que l’autora citava en una entrevista a B-guided amb Joan Morey: l’art no és una força d’atac, és una força d’ocupació”. Fins al juliol del 2013 es va poder veure al CA de Tarragona Monuments on es recollien els cinc projectes més destacats de l’autora. Un d’aquests és Le camion de Zahïa, conversations après le paradis perdu on una ordenança municipal prohibirà l’estacionament i permís de treball dels camions-bars a la plaça Montelivet de Valence amb la conseqüència de que Zahïa, una dona algeriana que vivia de la venta ambulant amb el seu camió de pizzes, es queda sense modus vivendi. Sallarès es centra en la vida nòmada d’un col·lectiu amb pocs recursos, mostrant-ne la seva existència. Carles Guerra diu que l’obra prescindeix d’un clímax narratiu i que “la seva resolució no és d’ordre dramàtic, sinó legal”, i serà en aquesta legalitat (en el seu excés o la seva falta) el context on es mostraran algunes de les obres d’aquestes artistes. Un altre treball que es va poder veure al CA és Mi visado de modelo; Sallarès coneix, als Estats Units, Zaloa, una cambrera basca a qui li està a punt d’expirar el visat i acaba fent un documental sobre Zaloa i com aconsegueix el visat de model sense haver-ho estat mai. També es va poder veure una de les grans obres de Sallarès, Las muertes chiquitas, una investigació de quatre anys sobre l’orgasme femení a partir d’entrevistes a dones mexicanes que inclou el documental de cinc hores, un llibre, una sèrie fotogràfica i varis materials de documentació. El penúltim projecte és Las 7 cabronas e invisibles de Tepito (que també s’ha pogut veure a l’Arts Santa Mònica fins el gener del 2014 dins l’exposició col·lectiva Un dilema. L’art contemporani i la inversió en la incertesa), sobre les dones de Tepito, un barri marginal del DF, on Sallarès es centra en les “cabronas”, dones dissidents que s’enfronten a un sistema patriarcal i corrupte, com diu el manifest que l’artista elaborà amb les dones: “la matriz cultural que heredan las cabronas de Tepito y el disco duro de roer que programa la bravura de los Tepiteños, es l oque garantiza la defensa y la resistencia del barrio contra todo lo que trata de fracturarlo para hacerlo desaparecer”. Finalment hi ha el projecte Se escapó desnuda (un proyecto sobre la verdad), la primera part d’una trilogia sobre tres “conceptes deixalla”: la veritat, l’amor i el treball. Actualment està preparant a Sèrbia el segon capítol de la trilogia, sobre l’amor, agafant com a punt de partida la dimensió política de l’amor de Michael Hardt. Del 12 d’octubre fins el 2 de febrer del 2013 es va poder veure Literatura de replà dins l’exposició Jo em rebel·lo, nosaltres existim. Es tracta d’una intervenció que pot ser visitada 24 hores en un immoble de Barcelona i que conté textos de Peio, Marc Caellas, Núria Martínez-Vernis i Martí Sales i, no només posa sobre la taula qüestions de naturalesa personals i socials amb el full de instruccions de l’obra, sinó que inventa un nou gènere literari. Potser a partir d’ara enlloc de porteres hi hagi rapsodes d’escala, qui sap.

De l’obra d’arxiu a l’obra invisible

Les obres de moltes de les artistes actuals quasi converteixen l’obra, no només en quelcom efímer, sinó immaterial, ja sigui perquè es dissol en la forma simple, minimalista, o en l’abundància de material complementari que la converteixen en un treball d’arqueologia arxivística, un graó enmig d’un gran edifici (de investigació i coneixement). El minimalisme és el que troben en l’obra d’artistes com Eva Fàbregas, que treballa a partir d’objectes i conceptes, i que recentment ha participat en una exposició a Mataró anomenada Modernitat Amagada (deu artistes que reflexionen sobre l’arquitectura moderna) i que actualment exposa a Londres.


Alicia Kopf (Girona, 1981) és llicenciada en Belles Arts i en Literatura Comparada per la Universitat de Barcelona, a més a més de tenir el DEA del Doctorat sobre Art en l’Era Digital de la Universitat de Barcelona. Kopf toca diferents suports i mitjans per acabar en la investigació artística amb projectes narratius com Modos de (no) entrar en casa, que abordava les diferents situacions de precarietat juvenil o Àrticantartic, on tracta el tema de l’exploració polar convertint un relat històric en un relat en primera persona sobre la resistència i la idea de conquesta interior i que, entre d’altres, ha comptat amb una obra dins l’exposició col·lectiva Fugues (Fundació Tàpies, del 14 de novembre al 14 de desembre del 2013) de projectes seleccionats de la Sala d’Art Jove i que, posteriorment, ha estat inclosa dins del cicle Manual de l’artista líquid de l’IGAC comissariat per David Santaulària i que anirà mostrant obres al llarg del 2014 tant a Girona com a Barcelona. Un dels vértex del projecte Àrticantartic és l’exposició Seals Sounds Under the Floor que va tenir lloc del 5 al 20 de setembre a la Galeria Joan Prats. Es tracta d’una exploració sobre l’exploració, sobre l’esforç que implica, sobre la soledat del corredor de fons de l’investigador (sigui científic o humanista), sobre el poder de la “imaginació creativa” que dirien Ibn’Arabi o Bachelard, sobre els espais intersticials (abans trànsits, ara llocs habitables), sobre l’auto-ficció, sobre les grans aventures en un context on l’única èpica que es posa en joc a diari és la corba de la borsa i les pàgines de les necrològiques dels diaris. En l’exposició es pot trobar el capità Shackleton, Moby Dick, els grans exploradors del passat, la veu de l’Alicia Kopft obrint-se pas entre el gel, alguna cosa del projecte de Fernando Prats sobre l’Antàrtida, etc. Kopf parteix de l’èpica poètica, la que ens permet resistir dia a dia. Una altra artista que mescla allò personal imaginat i la contingència és Laia Estruch, centrada en les performances senzilles i concentrades i la comunicació amb els espectadors (The Anouncement, Jingle, 65), l’atzar (Serendipity), l’esdevenir (Know)… A No és possible el que visc juga amb el seu propi nom, que, fruit de la coincidència, també dóna nom al centre on exposa i a una cançó de Quico Pi de la Serra. Aquest vincle amb allò més personal també el desenvolupa a En lloc d’actuar, fabulo, però portant-lo al terreny de l’auto-ficció, com Alicia Kopf, en aquests fràgils intersticis on allò personal i allò públic acaben tenyint-se o destenyint-se mútuament.

Mar Arza (1976, Barcelona) serà una de les artistes que formarà part del cicle Blanc sota negre que tindrà lloc a l’espai arxiu de l’Arts Santa Mònica, comissariat per Joana Masó i Assumpta Bassas. El torn d’Arza en el cicle, que durarà tot l’any, serà el març, on es podran veure obres inèdites i part dels seus últims treballs. Mar Arza adopta el minimalisme com a posada en escena de les seves obres, juga amb el paper i el tall i amb el cosit, i amb les paraules com un cosit o descosit del sentit (Nada era la herida, En lugar de nada, Asombros, Statement Series, Incís, Femme couteau); també treballa amb les llums i les ombres (essent el missatge de l’obra una llum entre les ombres a Lluerna Ulls). La seva obra també és un desplegament poètic de la naturalesa fràgil de l’existència (metaforitzat en la baina a Nora i a Femme gaine), és l’incís de l’obra i el seu missatge en l’espai, en la realitat, com una emanació subtil i transitòria, demanant a l’espectador una mirada atenta, assedegada de sentit, fins i tot a Avenç on obre un compte corrent per a estalviar paraules o infiltrant, també, un poema, a Lectura estimada, en una factura de la llum. Tot una mica a la manera d’aquells versos de Vinyoli del poema “Sense Mans”: “Assajo mots per fer-me un trampolí / vers l’àmbit líric i assajar un trapezi / de la metàfora, en el buit, un salt mortal / per assolir una mica de realitat / fora del temps”.

Nota: Hi ha moltes d’altres artistes que caldria mencionar, l’esquema podria convertir-se en àmplia figura, però manca espai. Les altres artistes citades són artistes que les 7 protagonistes han destacat.


domingo, 23 de febrero de 2014

demo del vídeo-assaig dedicat a les ACTRIUS de "La dimensió poc coneguda: Pioneres del Cinema"

ACTRIUS demo from PIONERES DEL CINEMA on Vimeo.

Vídeo-demo d'1min. del vídeo-assaig dedicat a ACTRIUS (30min.) que es podrà veure al Museu del Cinema a partir del 8 de març fins l'1 de juny, juntament amb els vídeo-assaigs dedicats a Cineastes / Muntadores i Guionistes

http://www.pioneresdelcinema.cat/

miércoles, 19 de febrero de 2014

NOVA PROGRAMACIÓ DEL #BCNmp7 (MÚSIQUES EN PROCÉS), el cicle anual de música del CCCB


AQUÍ podreu trobar tota la informació, en CATALÀ, CASTELLÀ o ANGLÈS
Agenda: 
6 de març / Una música incontrolable
16 d'abril / L'assimilació de la New Wave
15 de maig / Me gusta pero me mata: Zeidun, una genealogia musical
2 d'octubre / Com més lluny: més a prop
27 de novembre / Polítiques musicals