lunes, 27 de mayo de 2013
L'ART CONTEMPORANI CONTRA LES LLEIS DE L'EMERGÈNCIA
Jornades de debat sobre l'art contemporani i la cultura avui en dia. Dies: 30 de maig i 20 de juny. Entrada gratuïta. Per a més informació clicar a la imatge.
Etiquetas:
ARTES VISUALES,
COL·LABORACIONS I TREBALLS
viernes, 24 de mayo de 2013
DIFERÈNCIES ESTRATOSFÈRIQUES
Enzo Vizcaíno
Chris Hadfield
Últimament hem vist 2 "estrelles" mediàtiques, Chris Hadfield i Enzo Vizcaíno. El primer és un astronauta canadenc que ha sorprès a tot el món amb les seves imatges i vídeos des de l'estratosfera. El segon ha sorprès a tothom perquè va fer un vídeo musical des del metro cantant el seu CV i ara l'acaben de fitxar a "Así nos va" a La Sexta perquè faci de guionista i interpreti el seu paper de "jove precari" en directe parodiant-se fins a un extrem de vergonya aliena (fa peneta i tot). Quina és la diferència entre el primer i el segon? El primer és canadenc i el segon és espanyol, el primer és astronauta i el segon és un periodista aturat; el primer pertany a un país on es premia la investigació, l'esforç i el talent aplicat al bé comú, el segon viu a un país on es premien als monos de fira, on els ministres creuen en miracles mentre escupen a la ciutadania, on es premia la mediocritat a curt termini i les estrelles-víctimes temporals. A Espanya es dóna permís de residència aquells extrangers que paguin un immoble per valor de més de 500.000 euros o comprin 2M d'euros de deute i als estrangers que venen perquè volen guanyar-se la vida, els envien als CIE's (centres d'internament). Perquè Espanya és un país de merda, pronunciis tal com ho deia Pasolini quan parlava de la "societat de consum": una "societtà di merda!" (com la que es mengen a Saló). Així ens va.
miércoles, 22 de mayo de 2013
MULTITUDS
Deixo un text publicat per Franco Berardi "Bifo" (més reflexiu) i un altre de meu (més general i contextual, més purament periodístic) al Cultura/s (versions castellanes)
MULTITUD Y REVUELTA, FRANCO BERARDI
En el siglo pasado, la revuelta contra la explotación y la violencia
del capitalismo se encontró con un intérprete social y político fuerte: la
clase obrera. En torno a las fuerzas del trabajo industrial y a sus formas de
organización podía construirse un frente social capaz de resistir y a veces
hasta de derrotar a la violencia económica. La transformación provocada por la
globalización del mercado de trabajo, por las nuevas tecnologías y la ofensiva
neoliberal ha destruido la importancia central de la política obrera y ha
disgregado el mundo del trabajo, transformando el proceso de producción en un
aluvión de trabajo precario. La centralidad política de la clase obrera se ha
disuelto y el proceso de (re)composición del trabajo se ha vuelto muchísimo más
difícil; es más, imposible de hacer sirviéndonos de las formas que conocimos en
el pasado.
Pero eso no significa que las fuerzas políticas tradicionales sean
capaces de garantizar el gobierno de la sociedad. El gobierno ha sido
sustituido por la estructura de poder: la democracia ha sido reemplazada por la
imposición de automatismos técnicos y por la ferocidad matemática del poder
financiero, que le sustrae al poder político todo espacio de decisión. El
dominio del capital no se expresa en forma de gobierno democrático, sino a
través de la agresión financiera. La clase político-financiera que detenta el
poder en Europa no gobierna a la sociedad, sino que la está destruyendo. Y aun
así, en los últimos años, hemos visto que buena parte de la sociedad permanece
irreductible al dominio; lo sufre, pero al mismo tiempo resiste y se rebela.
La resistencia del cuerpo social se manifiesta de múltiples maneras,
que en muchos casos se transforman en revuelta. Sin embargo, al ser incapaces
de recomponerse en una estrategia común, estas formas de resistencia se
manifiestan de manera multitudinaria.
El concepto de multitud fue propuesto en un primer momento por el
filósofo holandés de origen judío Baruch Spinoza. Mientras Thomas Hobbes piensa
que solo la fuerza central del Estado puede hacer posible una suspensión del
estado de guerra entre los hombres, asentando, en consecuencia, la teoría
política autoritaria moderna sobre la idea de un Estado-Leviatán que gobierna a
un pueblo sometido, Spinoza reconoce que la complejidad de la vida social se
manifiesta como una multitud irreductible.
En la última
década, los pensadores post-obreristas (en especial, Michael Hardt y Toni
Negri) retoman el concepto spinoziano y afirman que la resistencia social
contra la violencia capitalista se reconoce, subjetivamente, de forma
multitudinaria.
Toni Negri escribe:
“La multitud es una suma de singularidades. La multitud es un concepto de
clase. La multitud, de hecho, es siempre productiva y está siempre en
movimiento.”
En la realidad
contemporánea, las políticas neoliberales y el poder del capital financiero,
tras haber provocado una concentración de la riqueza, el empobrecimiento de los
trabajadores y la privatización de los servicios sociales, se revelan incapaces
de garantizar un gobierno democrático, reducen los márgenes de decisión
política de los parlamentos, y al mismo tiempo, suscitan reacciones cada vez
más violentas por parte de la sociedad.
Son reacciones de
tipo multitudinario, es decir: descoordinadas a nivel de organización e
incapaces de proponer una dirección estratégica a las protestas y de
convertirlas en un proceso de transformación consciente. La ola de revueltas
que, entre el 2010 y el 2011 se expresó en varios países europeos (en Grecia,
en España y en Italia y hasta en la metrópolis londinense), han demostrado que
la sociedad reacciona con rabia al intento de reducirla a condiciones de
miseria generalizada en pos del enriquecimiento de una pequeña minoría
financiera. Pero esta ola de revueltas no ha hallado una síntesis política, el
trabajo precario no logra concretarse en movimiento solidario, y gran parte de
la protesta se organiza en partidos nacionalistas o abiertamente fascistas. Por
ejemplo, es impresionante la incapacidad de los progresistas y de la sociedad
europea por oponerse al martirio y a la
humillación al que la clase política-financiera europea ha sometido al
pueblo griego durante los últimos tres años. Y el crecimiento de formaciones
nacionalistas como Alba Dorada es una respuesta agresiva ante esa soledad, ante
ese aislamiento. Las multitudes se rebelan, pero no logran convertirse en un
movimiento de transformación consciente y autónomo.
La visión negriana
se revela, por tanto, como correcta, pero solo a medias. Negri está en lo
cierto al ver en la multitud una fuerza de resistencia irreductible, pero la
pretensión de que la multitud desarrolle un papel de (re)composición social es
infundada. La multitud es esa tendencia dispersiva que mantiene abierta una
tensión democrática que impide que la sociedad se someta al capitalismo, pero
no es capaz de derrocar al poder financiero, que sigue persiguiendo su proyecto
de austeridad.
Otro pensador de la
escuela obrerista, Paolo Virno (autor, entre otros, de un libro titulado Gramática
de la multitud), expresa una visión más compleja de este concepto. Aunque
en los textos virnianos no se encuentre ninguna polémica ni disquisición
abierta respecto al modo en el que Toni Negri y Michael Hardt elaboran la
noción spinoziana de “multitud” es evidente que su manera de proponer este
concepto es distinta a la de aquellos. Mientras en la trilogía de Negri y Hardt
(que va desde el Imperio y la multitud y llega hasta el bien común) se halla
implícita la exaltación del carácter activamente subjetivo de la multitud,
Virno habla de la multitud sin ninguna retórica de la subjetividad.
Multitud para él
significa: “aquello que no ha aceptado devenir pueblo, en tanto que contradice
virtualmente el monopolio estatal de la decisión política, es decir, una
reaparición del 'estado de la naturaleza' de la sociedad civil” (2002).
Como Hobbes,
también Virno considera el concepto de “multitud” como negativo, aunque,
naturalmente, Hobbes odia esa negatividad porque la considera un peligro,
mientras que Virno extrae de esa negatividad la condición para un proceso de
(re)composición social autónomo y consciente.
A partir de esa
negatividad, o mejor dicho: de esa irreductibilidad que expresa el concepto de
multitud, se hace necesario desarrollar un proceso de subjetivación que
requiere la emergencia de tendencias sociales reagrupantes.
¿De dónde podrá
provenir esa tendencia a la (re)composición que sustraiga a la sociedad
contemporánea -en particular a la europea- del retorno a la barbarie que la
violencia financiera está provocando? Solo el trabajo cognitivo, actualmente
fragmentado de forma precaria y competitiva, puede poner en marcha un proceso
de (re)composición y de autonomía respecto a la catástrofe que el
neoliberalismo ha preparado para el futuro del continente.
“Los muchos deben
ser pensados como individuaciones de lo universal, de lo genérico, de lo
compartido” (2002) escribe también Paolo Virno.
¿Qué es lo
compartido? Aquello que compartimos es el lenguaje y el conocimiento. El
proceso de (re)composición puede emerger de la dimensión común del trabajo
cognitivo: el trabajo de millones de individuos que se conectan a través de la
red y crean conjuntamente la riqueza y los servicios que la sociedad necesita.
Solo a partir de la auto-organización del trabajo cognitivo, de los millones de
trabajadores de la educación y de la ciencia, del ámbito de la salud y de la
tecnología; esto es: solo a partir de la capacidad del trabajo intelectual de
separarse del dominio financiero podrá emerger una dinámica de (re)composición.
Esta dinámica se
manifiesta especialmente cuando hablamos de la forma plenamente desarrollada
del trabajo social en la época post-fordista, una época en la que la
intelectualización del trabajo ha llevado hasta el extremo la tensión entre el
dominio y la emancipación dentro de la organización tecnológica misma del
capital.
Los movimientos de
protesta que se han desarrollado en los últimos años no serán capaces de
reconstruir la autonomía de la sociedad respecto a la violencia financiera que la
desangra; no al menos hasta que logren construir las formas culturales,
sociales y políticas que vehiculen la solidaridad de los trabajadores
cognitivos.
La multitud es vida
que resiste a la mortificación financiera, pero advertimos, con urgencia creciente,
la necesidad de un proceso de (re)composición de las fuerzas de trabajo, y ese
proceso debe estar centrado en la autonomía del trabajo cognitivo.
(Traducción de Sara Alcina Zayas)
MULTITUD Y CULTURA, Ingrid Guardiola
En el primer capítulo de Propaganda,
Edward Bernays dice que quienes manipulen los hábitos y opiniones organizados
de las masas en sociedades democráticas, “constituirán el gobierno invisible
que detenta el verdadero poder que rige el destino de los países”. Como nos
contaba Adam Curtis en The Century of the
Self, Bernays era el sobrino de Freud, y aplicaba todas sus teorías sobre
el “inconsciente humano” al consumo de masas y a las “relaciones públicas”.
Para Bernays, ahí estaba el filón, es,
precisamente, esa “manipulación consciente e inteligente de los hábitos y
opiniones” del hombre tipo, condicionado biológicamente por su deseo y
emancipado económicamente, que resultará el talón de Aquiles de este
“hombre-masa”. Todo esto ha permanecido en el discurso publicitario y
propagandístico, pero a nivel social otra figura con comportamiento distinto ha
reemplazado al hombre-masa: la multitud. Nuestra época se define por parámetros
diferentes a los que contextualizaban el hombre-masa de Ortega y Gasset: Frente
a la estabilidad política, la inestabilidad y el descrédito; frente a la
seguridad económica, la escasez y la deuda; frente el confort y el orden
público, la precariedad y el caos. Con relación a Freud y Bernays, puede decirse
que a medida que el
ciudadano va apropiándose de las herramientas de comunicación y producción
cultural (que pasa por las nuevas tecnologías), esa “manipulación de los
hábitos y las opiniones” es más detectable y, por lo tanto, menos eficaz. Según
Paolo Virno, la multitud parte de tres presupuestos: la idea de pluralidad de
singularidades, la emancipación política con respecto al Estado y el contexto
de capitalismo cognitivo o postfordista donde la producción de conocimiento y
de otros tipos de bienes inmateriales están en la misma consideración sistémica
que la producción de bienes materiales propios del fordismo. Como dice Ruben
Martínez (uno de los autores del proyecto #masacritica), en los actuales
procesos productivos la materia prima son “el
saber, la información, la cultura, las relaciones sociales, es decir, todo
aquellos que vehicula el lenguaje”. El lenguaje es el nuevo
puño, la gramática de la nueva “multitud”. Es lo que contará Howard Rheingold
en Multitudes Inteligentes, cuando
indica que el 20 de enero de 2001 el corrupto presidente de Filipinas, Joseph
Estrada, se convierte en el primer jefe de Estado de la historia que pierde el
poder a manos de una colectividad inteligente: más de un millón de residentes
de Manila a través de mensajes de texto masivos con el eslogan “Id a Edsa,
vestidos de negro” inundaron las calles y derrocaron al dictador en lo que
Rheingold llama la “Generación Txt”. Estos nuevos espacios textuales, como las
clásicas pancartas, son inseparables de su correlato físico, de la misma forma
que las fuerzas productivas inmateriales lo son de las materiales o la
resistencia de la red de la de la calle. Rheingold analiza algunas de las reglas de cooperación de
las nuevas “comunidades de acción colectiva” partiendo de contextos como
Internet que aceleran nuevas formas de integrar los “bienes públicos” y la acción coral. Roberto Gelado, en un
artículo sobre Hardt y Negri, lo reafirma indicando que los motores para vencer
las desigualdades de este sistema son la cooperación (física y cognitiva) y la
hibridación en un marco de intercambio lingüístico facilitado por las nuevas
redes sociales. Negri entiende que “la multitud necesita de un proyecto
político para empezar a existir”. ¿Cuál es este “proyecto”? En un artículo en
este mismo suplemento el 30/04/2003, Carles Guerra decía que la multitud había
aparecido como un nuevo sujeto político que se organiza de forma diaspórica, y
lo decía a raíz de las manifestaciones en contra de la invasión de Iraq (que
propició, a su vez, el relevo político de Aznar). ¿Existe tal “esperado”
proyecto político al margen de la política oficial representada por un Estado
al que la multitud ya no respeta?
Individualismo
Conectado
Si Don Tapscott en The Digital Economy decía que los “mercados son conversaciones”, ¿ahora
podríamos decir que las conversaciones son posicionamiento en el mundo y acción
política que transforman los mercados? Yochai Benkler (gurú del MIT) habla de
la emergencia de la “economía informativa en red” y de como ésta conforma
nuestra esfera pública en comunidades virtuales que se articulan alrededor del
“social software”. Desde entonces hasta hoy, ha aparecido Wikileaks, Twitter,
Facebook, Google +, Diáspora, N-1, etc., las primeras plataformas de
crowdfunding (“Wikinomics”), el crowdsourcing, la primavera árabe, el 15M,
Occupy Wall Street y, sobretodo, la indignación generalizada. Es esa
indignación la que convierte al cuerpo informe de la multitud en un audífono y
en un altavoz de los acontecimientos, que hace visible las estafas de toda
índole, esa multitud que protege los desamparados o cambia las ILP, que tensa
la política desde la base mientras hace filigranas para llegar a fin de mes. Es
esa multitud que convierte un hashtag en una plaza pública y una plaza pública
en un seudo-referendum transformando la multitud en “individualismo conectado”
(ver Networked: the new social operating
system, MIT, 2012). En ese “individualismo conectado” también hay espacio
para los trolls, para los suicidios, para los virales, la basura informática y
las chorradas, pero a la vez la estructura conectiva permite darle una suerte
de “cuerpo político” a la multitud: el hecho que la gente ya no trabaje desde
el gremio para el gremio, sino desde uno mismo, agremiándose para el bien
común, y eso pasa de la red a la calle y de la calle a la red. Puede verse en
proyectos como Mapping: Change for
sustainable communities (una respuesta a la “Agenda 21” donde diferentes
grupos se dedicaban a la sostenibilidad urbana, con la colaboración de la
University College London y London 21),
Dengue Torpedo (un intento de disminuir los afectados por la fiebre
“dengue”, muy común en el mundo tropical, a través del Social Apps Lab de
CITRIS que usaba la tecnología móvil, el “general intellekt” y las herramientas
de geolocalización para alertar de la presencia del mosquito portador del
virus), Marea roja: cultura en lluita (una
asociación abierta de trabajadores del sector de la cultura que se ha agrupado
para hacer frente al incremento abusivo del IVA cultural y a la desprotección y
desconsideración que sufre la cultura),
Mecambio.net (una página web que sirve como guía selectiva de servicios
para particulares que no respondan a los intereses corporativos, sino a una
economía práctica y real que siga una lógica de producción sostenible, justa,
distributiva y participativa), la red de Educación
Sin Fronteras, La Xarxa
d’Universitats Lliures o el mismísimo desarrollo del software libre (el
modelo primigenio de estas nuevas formas organizativas del trabajo). Si la
esfera pública es como un “sistema operativo”, para que opere bien tendrá que
eliminar aquellos elementos que lo controlan y lo vuelven inoperante. Este
individualismo tiene que entenderse como un espacio donde la ecuación
“Obra-Bien común” toma cuerpo a partir de una centralidad (sujeto) que
fructifica gracias a la inteligencia/fuerza colectiva (directa o
indirectamente); es la única forma de transformar lo cuantitativo de nuestra
“era conectada” en cualitativo, de pasar del “trending topic” o del líder
mediático al “social topic” y a la “comunidad mediada”, a las necesidades
culturales reales de nuestra época que apuntan, por todos lados, a un fallo
integral del “sistema”, no sólo de sus protagonistas. Como decía hace poco
Rancière en una entrevista, “hay que recrear comunidades
visibles, comunidades ejemplares de vida (…) Se trata de dar figura a las
capacidades empleadas en esos procesos de trabajo y de lucha”, lo que son los
núcleos duros de una “multitud” no regida por el deseo de consumo inoculado
desde los medios y las corporaciones, sino por el deseo de vivir en un mundo
más habitable. Ya hay muchos “nosotros” trabajando en ello.
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COL·LABORACIONS I TREBALLS,
ENSAYO
martes, 21 de mayo de 2013
PINZELLADES D'AGENDA CULTURAL
"This is not a love song: Interfaces between visual arts and pop music"
Inauguració: 21/05 a las 19:30 h
La Virreina Centre de la Imatge (Barcelona)
Seccions:
"1- Pop y videocreación. Genealogías compartidas
2- Música para tus ojos. Artes visuales y estética del videoclip"
Comissari: F. Javier Panera
Artistes:
Ronald Nameth / Andy Warhol’s Exploding Plastic Inevitable, 1967
Andy Warhol’s Screen Tests, 1964-66
Nam June Paik and Jud Yalkut / Beatles Electroniques, 1969
Yayoi Kusama / Self Oblteration (dir. Jud Yalkut), 1967
Yayoi Kusama / Love in Festival, 1968
Eric Siegel / Tomorrow Never knows, 1968
Dan Graham, Tony Oursler & Laurent P. Berger 7 Don’t Trust Anyone over Thirty: The Storyboard, 2004
Adel Abidin / Three Love songs, 2010
Dan Graham / Rock My Religion, 1982-84
Vito Acconci / Theme Song, 1973
John Baldessari / Baldessari Sings LeWitt, 1972
Tony Oursler / Sound Digressions in Seven Colors, 2006
Jean Mikel Euba / One per Minute. Seven Minutes in Istanbul, 2005
José Iges / Dylan in Between, 2001
Largen & Bread/ Crash!!!, 2008
Largen & Bread / This Is not a Love Song, 2013
Douglas Gordon / Bootleg (Bigmouth), 1996
Cristian Marclay / Guitar Drag, 2000
Tony Cokes / 1’, 2004
Tony Cokes & Scott Pagano / 5%, 2001
Tony Cokes / Ad Vice, 1998
Candice Breitz / Babel Series, 1997-2004
Jeremy Deller / The Faireys Band Acid Brass, 2005 – History of the World, 1997-200
Mark Leckey / Fiorucci Made me Hardcore, 1999
Charlie Case / Friday, June 18, 1999, City of London, 1999
James Clar / Dance Therapy, 2011
Adrian Piper / Funk Lessons, 1983
Assume Vivid Astro Focus / Walking on thin Ice, 2003
John Di Stefano / The Epistemology of Disco, 1990
Charles Atlas / Hail the New Puritan, 1985
This is not a music video
Dara Birnbaum / Acid Rock, 1982
Joseph Beuys / Sonne Statt Reagan (Música: Die Deserture) 1982
John Sanborn, Kit Fitzgerald (Antarctica) / Ear to the Ground, 1982
Pipilotti Rist / I’m a Victim of This Song, 1995
Bjørn Melhus / No Sunshine, 1997
Olaf Breuning / Ugly Yelp, 2000
Rodney Graham / A Little Thought, 2000
Cheryl Donegan / Channeling in 4 Versions, 2001
Ana Laura Aláez / Superficiality, 2003
Carles Congost / Un Mystique Determinado, 2003
Joan Morey / NUEVA OLA o Desencert (Short Version)”, 2004
Ana Laura Aláez / Horizon, 2005
Charles Atlas / You Are My Sister, 2006
Jorge Galindo y Santiago Sierra / Los Encargados, 2012
César Pesquera / An Army Of Crystallized Thoughts (2010)
Jesús Hernández (NYSUfilms) / Glez. Todo el tiempo (2010)
Marc Bijl / Good Things (Música: Götterdämmerung) 2003
Adel Abidin / Jihad, 2006
Hugo Alonso / Rec, 2006
UNA ALTRA NOTA:
Divendres 24 de maig, 19h - In uno stato libero, Paola Piacenza. Itàlia, 2012, 73', VOSC
A partir de l’activitat de la plataforma web televisiva Zarzis TV, fundada per tres joves, es presenta la situació política i social de Tunísia l’any 2011. Es mostren les contradiccions posteriors al col·lapse del règim, i també s’hi pot veure la voluntat de crear un periodisme lliure.. Presentació i col·loqui a càrrec de la seva directora, Paola Piacenza.
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